Un jardín de xerófitas, un jardín sostenible

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Un jardín de xerófitas, un jardín sostenible

Las cada vez más frecuentes sequías que vive España, y el evidente cambio climático, hacen necesario diseñar hoy los jardines con el objetivo de reducir el consumo de agua. El concepto xeroscape se desarrolló en el oeste de Estados Unidos en la década de los 80 del pasado. Aquí se introdujo como xerojardinería, hoy un una técnica clave dentro del concepto más amplio de jardín sostenible.

Un jardín bien diseñado con criterios de sostenibilidad es aquel donde hay un equilibrio entre las zonas con vegetación y las zonas sin vegetación, y en el que se han aplicado las últimas técnicas dirigidas al ahorro de agua. Un jardín así no ha de ser necesariamente un jardín de cactus. Los jardines de La Alhambra y el Generalife que los árabes crearon en Granada son un buen ejemplo de jardín sostenible, tan o más bello que cualquier jardín tradicional.

 

Un xerojardín puede consumir un 30 por ciento del agua que necesita un jardín normal. Requiere poco riego, pero ha de ser muy eficiente.
Estas nuevas exigencias han puesto de relieve un término que desde hace más de una década circulaba entre los profesionales: xerojardinería. El concepto xeroscape se desarrolló en los Estados Unidos en 1981, tras la prolongada sequía que sufrió California a finales de la década de los 70. Esta palabra compuesta a partir del prefijo xero, que significa seco en griego, “es una técnica que permite el ahorro de agua en jardinería, estableciendo un balance entre los recursos disponibles y las necesidades a satisfacer”, señala Silvia Burés, la persona que introdujo la xerojardinería en España —concretamente en la provincia de Barcelona— en 1993. Doctora ingeniera agrónoma, autora del libro Xerojardinería y gerente de Burés S.A., que ha registrado los términos xerojardín y xerojardinería, esta experta asegura que un jardín de estas características puede consumir un 30 por ciento del agua que necesita un jardín tradicional. Hoy, este tipo de jardines no debe considerarse solo para las zonas que reciben pocas precipitaciones, sino casi como una obligación en cualquier región de España.

 

Cómo crear un xerojardín

Se trata de crear “un jardín que optimiza el uso del agua, para lo que hay que zonalizar el terreno según los requerimientos hídricos y definir un programa de establecimiento y mantenimiento del jardín con este fin”, señala Burés. Esta técnica es clave cuando se habla de jardinería sostenible, que “es un concepto más amplio, que no solo incluye el buen uso del agua sino materiales y otros elementos que necesita el jardín”, precisa.

 

Estudiar las características del suelo es básico para el establecimiento de un jardín optimizado. “La textura del sustrato define el movimiento del agua”, explica. Los suelos arenosos poseen generalmente un buen drenaje, mientras que los suelos arcillosos presentan dificultad en la penetración del agua. “La utilización de sustratos de bajo consumo de agua (Verde es Vida nº55, páginas 12-15) está siendo aplicada con éxito”, recomienda. Incluso se pueden usar en macetas y jardineras, ya que una terraza también puede someterse a los criterios de la sostenibilidad.

 

Antes de proceder a la plantación es beneficioso realizar enmiendas en el suelo, es decir, aportar abono orgánico que mejore la estructura del sustrato, lo cual contribuirá a un mejor aprovechamiento del agua.

 

La selección de las plantas

En general, un xerojardín se asocia a una selección de especies de bajos requerimientos hídricos y con capacidad de adaptación climática a la zona. Lo cual no quiere decir reñido con el exotismo y la belleza ornamental. “Existen muchas especies de plantas que se adaptan a un bajo consumo de agua y son de gran belleza”, afirma Silvia Burés. “Aprender del paisaje natural que nos rodea es clave. La mayoría de las plantas autóctonas son, de modo natural, eficientes con el agua; lo mismo ocurre con muchas plantas aclimatadas a nuestras condiciones”.

 

En el caso de España, el clima con más plantas adaptadas a la sequía es el mediterráneo. Las que provienen, por ejemplo, de Chile Central, la región del Cabo, en Sudáfrica, el sur y sudoeste de Australia y gran parte de California y México, se adaptan satisfactoriamente, pues son zonas que comparten muchas características climatológicas.

 

La mayor parte de las plantas denominadas crasas son igualmente apropiadas, pero en general no resisten las heladas, de modo que no son aptas, por ejemplo, para la España de clima continental. De todos modos, en tu centro de jardinería te asesorarán sobre las xerófitas más adecuadas para tu zona.

 

Las plantas deben agruparse en función de sus necesidades de agua. Una zona de aromáticas, otra de arbustos y rocallas, otra de plantas tapizantes como sustitutos del césped… y así hasta lograr delimitar perfectamente las diferentes áreas que se quieren obtener.

 

El riego, escaso pero eficaz

Un jardín de xerófitas requiere muy poco riego, pero del mismo modo debe ser muy eficiente. Por ello “es importante que la instalación del sistema de riego esté realizada de un modo profesional utilizando sistemas de bajo consumo”, sugiere Silvia Burés. Obviamente se deberá evitar regar durante las horas del día. Ella recomieda hacerlo antes de la salida del sol.

 

Los sistemas de microaspersión y goteo, o el goteo enterrado y el uso de aguas recicladas contribuyen a la sostenibilidad. O recuperar antiguas técnicas, como los aljibes y cisternas para almacenar agua de lluvia.

 

Céspedes adaptados

En opinión de Silvia Burés, el césped es compatible con un xerojardín. “De hecho existen muchas especies de cespitosas tolerantes a la sequía en zonas de moderada pluviometría”, dice. Además, “una mejora del suelo en profundidad permite a estas especies desarrollar un sistema radicular profundo, por lo que disponen de un mayor reservorio de agua en épocas de escasas precipitaciones”. El sistema de riego también cobra en este caso gran importancia.

 

Como alternativa, últimamente han aparecido en el mercado céspedes artificiales de calidad, de fácil instalación y prácticamente sin mantenimiento (ver Verde es Vida nº 55, páginas 58-59). Pero también está la opción de las plantas tapizantes o de hábito rastrero, aunque para zonas de escaso pisoteo. Muchas de ellas incluso ofrecen flores, y en general ofrecen la ventaja de que permanecen verdes durante gran parte o todo el año, y requieren por lo general pocos cuidados (ver Verde es Vida nº50, páginas 26-29). Entre las tapizantes que cita Silvia Burés se cuentan: Achillea millefollium, Aloe alborescens, Myoporum debile, Polygonum cuspidatum, Santolina chamaecyparissus, Sedum acre, Sedum spurium.

 

Junto con las tapizantes, en muchos jardines se usa también el mulching, o acolchado, para cubrir superficies. Ofrece ventajas evidentes: disminución de la erosión, conservación de la humedad, reducción de la compactación, aumento de la temperatura del suelo y disminución de las malas hierbas. El mulching de corteza de pino aporta mejoras al suelo en su descomposición.

 

Pero también se pueden usar con ese fin distintos tipos de áridos (ver Verde es Vida nº54, páginas 41-43), al hilo del albero de los jardines andaluces o la grava rastrilleada de los jardines secos japoneses. Su diversa granulometría y colores permiten incorporarlos como elemento sumamente decorativo en los jardines.

 

¿Qué cuidados necesita?

Si se aplican estas pautas a la creación de un jardín sostenible se obtendrá además un beneficio extra: ya que el objetivo es crear un hábitat natural son más fáciles de mantener. “Un buen mantenimiento se basará en la observación de los cambios que desarrolla la vegetación, tales como marchitez, cambios de color que pueden ser síntomas de estrés debido a la falta de agua”, señala Silvia Burés.

 

Un jardín donde se haya realizado una buena zonificación según los requerimientos hídricos y se haya efectuado una adecuada selección de especies, además de ahorrar agua limitará la aplicación de productos químicos, tanto en fertilizantes como para la lucha contra plagas y enfermedades, pues la mayoría de las veces estos males provienen de errores de cultivo.

 

Un jardín sostenible no es más, después de todo, que emplear en su creación una gran dosis de sentido común y de imitar, con las técnicas actuales, los cultivos tal y como lo hacían en el pasado, antes de que las modas de céspedes ingleses y especies exóticas y sedientas invadieran nuestros jardines.

 

 

¿QUÉ ARBUSTOS PLANTAR? 

• Arbustos de hoja caduca: Árbol del amor (Cercis siliquastrum), griñolera (Cotoneaster horizontalis), retama negra (Cytisus scoparius), árbol del paraíso (Eleagnus angustifolia), granado (Punica granatum), rosa japonesa (Rosa rugosa).

• Arbustos de hoja perenne: Madroño (Arbutus unedo), Artemisa (Artemisa spp.), escobillón rojo o limpiatubos (Callistemon spp.), Lilo de las montañas (Ceanothus arboreus), eleagno (Eleagnus pungens), mirto (Myrtus communis), espino de fuego (Pyracantha coccinea), aladierno (Rhamnus alaternus).

• Para setos: Enebro chino (Juniperus spp.), cotoneáster (Cotoneaster spp.), pitosporo del Japón (Pittosporum tobira), entre otros.

 

¿QUÉ ÁRBOLES ELEGIR?

• Árboles de hoja caduca: Aliso napolitano (Alnus cordata), ginkgo (Ginkgo biloba), árbol de la lluvia chino (Koelreuteria bipinnata), granado (Punica granatum), falsa acacia (Robinia pseudoacacia).

• Árboles de hoja perenne: Mimosa (Acacia baileyana), acacia de madera negra (Acacia melanoxylon), árbol botella (Brachychiton populneus), pino australiano (Casuarina equisetifolia), roble australiano (Grevillea robusta), laurel (Laurus nobilis), olivo (Olea europaea).

 

MACIZOS DE XERÓFITAS

• Plantas tapizantes: Aquilea (Achillea millefollium), Aloe arborescens, siempreverde (Myoporum debile), abrótano hembra (Santolina chamaecyparissus), siempreviva (Sedum acre).

• Plantas vivaces: Amapola de California (Eschscholzia californica), verdolaga (Portulaca grandiflora), tagetes (Tagetes lemmonii), girasol mexicano (Tithonia rotundifolia).


Busca estos artículos en la hemeroteca de Verde es Vida:

• El jardín mediterráneo, sabiduría de vida, Verde es Vida nº63, páginas 6-11 (ver en la web).

• Xerófilas, plantas de poca sed, Verde es Vida nº51, páginas 26-27.

Un xerojardín puede ser también un jardín de flores, Osteospermum en este caso. No faltan el olivo, las aromáticas y un ágave. Abajo, Callistemon citrinus, arbusto de origen australiano muy resistente a la sequía. Copyright: Jennifer y M. Losseau

Los siete principios de la xerojardinería

Los siete principios de la xerojardinería

La xerojardinería se basa en siete principios fundamentales, establecidos en su día por el National Xeriscape Council de Estados Unidos.

1. Planificación y diseño adecuado.

2. Estudio del suelo.

3. Selección de las especies vegetales.

4. Reducción de las zonas de césped.

5. Instalación de sistemas de riego eficientes.

6. Protección del suelo mediante mulching o acolchado.

7. Mantenimiento adecuado.

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verdeesvida nº 55