Rosas de eléboro

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Rosas de eléboro

Florecen cuando el frío del invierno es más intenso y la mayoría de las plantas dormitan a la espera de días más tibios. Las delicadas flores blancas del eléboro negro, la rosa de Navidad, asoman incluso entre la nieve luciendo su radiante corona de estambres amarillos. Florecerán sin parar entre noviembre y marzo. Este año son la Planta protagonista de diciembre del Flower Council of Holland.

Por los cinco pétalos de su corola y su corona de estambres amarillos en el centro, las flores del eléboro negro (Helleborus niger) recuerdan una rosa simple. Pueden medir hasta ocho centímetros de diámetro, un llamativo tamaño en comparación con la altura de las matas: 25-40 centímetros. Los pétalos (sépalos petaloides en realidad) suelen ser blancos o a lo sumo con suaves pinceladas verdes o rojizas.

 

Los eléboros negros combinan de maravilla con otras plantas de flor de invierno como los ciclámenes, crocus, brezos y skimmias, especialmente.
Estas rosas de Navidad de aspecto tan delicado son flores del otoño tardío y el invierno —noviembre-marzo, según el clima— y, por lo tanto, capaces de resistir el frío y la nieve. Cuando las temperaturas son muy bajas pueden verse un poco mustias, pero en cuanto suben un poco recuperan su lozanía.

 

La rosa de Navidad es una vivaz rizomatosa de tallos gruesos y follaje verde oscuro, coriáceo y en general perenne. Las matas lucen bonitas tanto en tiestos como en el suelo del jardín. Existen numerosos cultivares, como ‘Christmas Carol’, ‘Shining Star’ y ‘Joshua’, que difieren en el tamaño de las flores y la altura de las matas. Combinan de maravilla con otras plantas de flor de invierno como los ciclámenes, crocus, brezos (Erica carnea) y skimmias, especialmente. Para darle un aire más navideño lo ideal es combinarlos con pequeños arbustos de bayas rojas, como la Gaultheria procumbens (lee Frutos rojos en tiempos de cielos grises), o rosadas, como las de la Pernettya mucronata (Bayas de otoño).


El eléboro negro en un mito griego

El género Helleborus fue descripto por Linneo y abarca unas 20 especies. Forma parte de la familia de las Ranunculáceas y es, por lo tanto, pariente de plantas ornamentales muy conocidas, como las anémonas, clemátides y ranúnculos, entre tantas otras. En la mayoría de los eléboros, los tallos, hojas y raíces contienen glucósidos, saponinas esteroides y alcaloides con efectos tóxicos sobre el sistema nervioso y circulatorio. Sin embargo, utilizados en ínfimas cantidades han servido a la Medicina desde tiempo inmemoriales.

 

Se atribuye a unos sagrados baños de inmersión con Helleborus niger la curación de tres princesas griegas afectadas por síntomas de locura y severos problemas dermatológicos, allá por el año 1600 antes de Cristo. Los baños formaron parte de una terapia prescrita por el adivino y sanador Melampo, que incluía el aislamiento en una cueva y una dieta específica. Convertido en rey de Argos en virtud de su éxito, Melampo introdujo el culto a Dionisos y creó una escuela de chamanes. Durante la Edad Media, cultivar eléboro servía como talismán contra el demonio y los malos espíritus del invierno.

 

SECRETOS DE CULTIVO DE LA ROSA DE NAVIDAD

Cuando compres un eléboro fíjate en que el tamaño del tiesto y la planta sean equilibrados. El ejemplar debe contar con una buena cantidad de botones flores y lucir sano. Una vez en casa no te exigirá grandes cuidados, siempre que le proporciones estas condiciones de cultivo:

• Exposición: Vive mejor en semisombra o en una posición donde reciba el sol de la mañana, ya que es una planta de sotobosque. Si la sombra es excesiva dará pocas flores.

• Rusticidad: Es muy rústico: el rizoma puede soportar temperaturas muy bajas (-40º, zonas 3-9). En cambio sufre con el calor extremo.

• Plantación: Lo ideal es plantarlo durante el otoño o la primavera. Si es en el suelo será necesario acertar con el lugar desde el comienzo, puesto que lleva mal los trasplantes.

• Sustrato: Agradecerá un suelo rico en materia orgánica, neutro o alcalino (acepta la presencia de cal en el sustrato). El sustrato debe permanecer húmedo, pero no encharcado para evitar que surjan hongos de pudrición. Es importante que cuente con buen drenaje.

• Riego: Debe recibir agua de forma regular. Si las hojas se ven caídas está pidiendo una dosis extra; al cabo de un par de horas habrán recuperado su turgencia. No se debe regar en caso de helada.

• Abono: Aportarle abono cada 15 días favorecerá una floración más abundante y prolongada.

• Mulching: Acolchar la superficie del sustrato contribuirá a conservar la humedad.

• Plagas y enfermedades: Sus enemigos son la botrytis, que se manifiesta como manchas negras en los pétalos, y los pulgones. Si las hojas amarillean puede obedecer a la presencia de minadores.

• Poda: Conviene hacer una limpieza de las flores y semillas tras la floración.

• Multiplicación: El eléboro se multiplica por división de mata en otoño.


Más información:

• Ficha Helleborus

En los eléboros negros llama la atención el tamaño de las flores en relación a la pequeña altura de las matas. Los tiestos de la foto se escogieron en negro para acentuar el contraste con el blanco de las corolas. Fotos: Flower Council of Holland

Como una rosa simple

Como una rosa simple

En el centro de las corolas blancas de la rosa de Navidad se abre una corona formada por numerosos estambres rodeados de pétalos muy pequeños entre verdosos y amarillos.
Foto: Flower C. of Holland

El eléboro oriental o rosa de Cuaresma

El eléboro oriental o rosa de Cuaresma

A diferencia del eléboro negro, el Helleborus orientalis o H. officinalis produce flores burdeos, rosadas, verdosas e incluso punteadas de púrpura o rosa; son más pequeñas, eso sí. Por su época de floración —del invierno a mediados de la primavera—, este eléboro oriundo de Oriente recibe el nombre de rosa de Cuaresma. Ha dado pie a numerosos híbridos, algunos espontáneos.
Foto: Flower C. of Holland

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página 34

verdeesvida nº 86