La serenidad del bambú (1ª parte)

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La serenidad del bambú (1ª parte)

Ese bambú que evoca paisajes de Japón y China es una planta tan fascinante como útil. Sus matas, que se mueven y suenan con la brisa, no tienen rival como pantalla, telón de fondo, barrera acústica o cortavientos. Incluso como biombos vivos para separar espacios en el jardín o plantados en contenedores en un patio o una terraza. Sin embargo, a pesar de su aire zen el bambú exige cuidados y control.

Esta gramínea emparentada con el césped y los cereales que es el bambú, no solo confiere al jardín una relajante serenidad oriental. Como planta útil está llamada a cumplir un papel sin igual como pantalla, ya sea cortavientos, acústica o para disimular un muro, punto focal, biombo verde para separar espacios, seto libre, telón de fondo de plantas de flor, e incluso cubresuelos.

 

El bambú proporciona estructura y volumen, pero también movimiento y sonido: el viento mueve sin esfuerzo sus tallos largos y flexibles arrancando un relajante susurro.
El bambú proporciona estructura y volumen, pero también movimiento y sonido: el viento mueve sin esfuerzo sus tallos largos y flexibles en lentas olas arrancando un relajante susurro: un sereno mar verde en el jardín o la terraza.

 

Todo esto es posible porque hay bambús que superan los 20 metros de altura y otros que apenas alcanzan los 40 centímetros. Hay bambús de escasas hojas, que dejan todo el lucimiento a sus esbeltos tallos, cañas generalmente huecas y leñosas, verdes, doradas, bicolores, rojizas e incluso negras, y otros que son que son puro follaje verde, denso y ligero. Eso sí, siempre con ese aire abstracto que solo son capaces de aportar las gramíneas. Esta aparente monotonía nunca molesta y proporciona el toque verde ideal para la arquitectura más minimalista.

 

Las necesidades del bambú

• El bambú necesita humedad ambiental para que el follaje se vea fresco y verde, y un clima templado o cálido, aunque existen especies muy resistentes al frío (-23º, zona 6) y con cierta tolerancia a la sequedad. Los ambientes muy secos desecan las hojas.

• La mayoría exigen un sustrato rico, ligero, fresco y bien drenado (no soportan el encharcamiento). Prefieren que sea ácido o neutro, pero se adaptan también a los alcalinos, aunque sufrirán clorosis férrica y por lo tanto el empalidecimiento del follaje.

• Pueden vivir al sol o en semisombra.

• Son muy ávidos de agua, que hay que suministrarles en forma de riegos generosos y espaciados para obligar a las raíces a profundizar; los riegos cortos y continuos contribuyen a un enraizamiento superficial. Los riegos han de ser más abundantes cuando estén recién plantados y en los meses de mayor actividad vegetativa (mayo-julio). En los tiestos es clave que la tierra tenga cierta humedad aun en invierno; los sustratos con hidrogeles son de gran ayuda.

• Las épocas del año más apropiadas para plantar el bambú son la primavera y el otoño. Son especies de rápido crecimiento.

• Deben plantarse en un hoyo profundo o un contenedor espacioso y alto (de unos 45 centímetros por lo menos) y con agujero de drenaje. Se recomienda extender una capa de compost en el fondo, cubrirla con un poco de sustrato y colocar el ejemplar.

• Los bambús muy altos deben atirantarse en el momento de plantarlos, hasta que hayan arraigado.

• Requieren un alto nivel de nitrógeno en primavera y un fertilizante equilibrado en verano hasta finales de agosto. En invierno no se deben abonar.

• Los cuidados se limitan a una poda de limpieza de las matas en invierno, cortando al ras las cañas rotas, estropeadas o endebles, y los brotes débiles en primavera. Se pueden entresacar las cañas más viejas si la densidad es grande. Para que las cañas luzcan se pueden podar las ramillas laterales más bajas lo más cerca posible del tallo.

• Conviene protegerlo de las bajas temperaturas y el viento frío, y mantener al pie la capa de hojarasca que él mismo produce. 

• En general están libres de plagas.

• Se multiplican por división del rizoma a finales del invierno o en primavera.

 

Frenar las tendencias invasoras

Los bambús son en general plantas rizomatosas con fuertes tendencias invasoras. Si se cultivan en un contenedor difícilmente podrán convivir con otras. En los jardines se debe limitar su expansión mediante láminas gruesas de PVC o metal enterradas en el suelo. Sus brotes superan cualquier malla antihierbas y en el caso de muchas especies, pueden aparecer en cualquier lugar, incluso entre las juntas o las grietas del pavimento. En La Bambouserai de Prafrance, en el sur de Francia, el jardín de bambús más grande de Europa, han inventado una barrera antirizomas que consiste en una plancha de plástico de 70 centímetros de alto que se coloca en los contornos del macizo con una inclinación de unos 15 grados. Los rizomas chocan contra la pared y finalmente acaban por remontarla para reaparecer a nivel del suelo. Esta barrera debe sobresalir al menos un centímetro sobre la superficie para poder ver los rizomas y cortarlos. Con este procedimiento se consigue una labor de mantenimiento menor. Cuando sea necesario eliminar el bambú se deben cortar al ras del suelo las cañas y todos los brotes que aparezcan. Tras varios cortes sucesivos, las reservas acabarán por agotarse y los rizomas morirán.

 

Ver Los bambús más jardineros en la  parte.


Más información:

La Bambouserai de Prafrance: un bosque de bambú para creerse en Oriente, Verde es Vida nº58, página 44 (hemeroteca online)

Inspiración oriental en busca de calma, Verde es Vida nº68, página 6 (ver en la web)

Jardines de interior, Verde es Vida nº50, página 50 (hemeroteca online)

Las flores de los macizos destacan contra el fondo de cañas de bambú dorado (Phyllostachys aurea) en un jardín diseñado por la paisajista británica Arabella Lennox-Boyd (derecha) en el Chelsea Flower Show de 2008. Copyright: Alh1

Bambús enanos ideales para tiestos

Bambús enanos ideales para tiestos

Hay muchos bambús que no alcanzan el metro de altura, lo cual los hace especialmente apropiados para cultivar en contenedores y jardines pequeños, en algunos casos incluso para formar setos bajos o medianos. Entre ellos destacan los Pleioblastus pigmaeus y Pleioblastus auricoma, de 60-70 centímetros de altura, que se diferencian por la tonalidad más clara u oscura del follaje (en la foto de la plaza de Arrikibar, en Bilbao).
El Pleioblastus distichus, por su parte, levanta entre 10 y 50 centímetros, y es perfecto como tapizante, en rocallas y tiestos.
Entre los bambús enanos destaca también el Sasa masamuneana ‘Albostriata’, de porte muy compacto, grandes hojas con variegaciones en forma de listas blancas o crema, y una altura de 50 centímetros.
O el Sasa o Bambusa tessallata, una especie de grandes hojas (hasta de 50 centímetros de largo), finas cañas y bello porte colgante, que puede ser cultivada tanto a pleno sol como en la sombra, en forma de macizo o como matas aisladas de 1-2 metros de altura. Todos estos bambús de pequeño porte pueden resistir hasta -18º (zonas 7-10).
Foto: Mille d’Orazio

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verdeesvida nº 77