Flores de primavera-verano

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Flores de primavera-verano

A partir de abril y mayo, las flores de estas anuales y vivaces reinan sin rivales en parterres y jardineras. Son tan bellas como resistentes a los rigores del calor del verano. Basta con eliminar las que se han marchitado y unos pocos cuidados más para tener un jardín lleno de color hasta que llegue el frío. Son tantas y tan distintas que te costará elegir.

• Petunia (Petunia hybrida)

Verdadera adoradora del sol, la petunia es una de las anuales más típicas de la primavera. Sus colores abarcan desde un violeta casi negro al blanco, pasando por toda la gama del rojo. Bien cuidada florece abundantemente en macizos y jardineras desde la primavera hasta la llegada de los primeros fríos. Colócala a pleno sol, en un espacio protegido del viento; dale riego moderado y abónala con un fertilizante para plantas de flor.

 

• Coreopsis grandiflora

Las coreopsis son plantas resistentes al frío y de larga floración: desde finales de la primavera hasta finales del otoño. Aman el sol directo y se contentan con un suelo normal con buen drenaje, aunque florecen más si es algo más rico. No requieren prácticamente mantenimiento, solo algo de riego en los meses más secos y una poda baja después de la floración. Es especialmente llamativa la variedad ‘Jethro Tull’, un híbrido de Coreopsis ‘Zamphir’ y ‘Early Sunrise’ de impactantes flores de tono amarillo dorado y pétalos curvados en forma de trompeta. Otras coreopsis espectaculares son las del grupo ‘Limerock Series’, cuya paleta incluye rojo, amarillo, rosa y anaranjado.

 

• Begonia de flor (B. semperflorens)

Según el clima, esta planta se comporta como anual o vivaz. De bellas hojas carnosas y flores de azúcar rosadas, rojas o blancas, es perfecta para sol o semisombra. Soporta muy bien el calor (es de origen brasileño) y florece continuamente desde finales de la primavera hasta la llegada del frío, que no tolera. El riego debe ser frecuente pero moderado; el encharcamiento le resulta muy perjudicial.

 

• Petunias colgantes (Calibrachoa)

Esta vivaz que se cultiva como anual es de rápido crecimiento y floración prolongada a partir de abril hasta que llegan los primeros fríos del otoño. Generalmente se usa como planta colgante, pero también como tapizante. Necesita un sitio soleado en primavera; en verano, para evitar que el sustrato se seque muy rápidamente, es preferible la semisombra, aunque requiere un mínimo de seis horas diarias de sol para florecer. Si se le eliminan periódicamente las flores pasadas, reflorecerá más tiempo. Una poda a finales de la primavera ayuda a mantener el porte compacto y favorece la ramificación. El riego ha de ser regular, dejando secar un poco el sustrato entremedias (no debe acumularse agua). Necesita abono líquido especial para plantas de flor junto con el agua de riego cada semana y quelatos de hierro cada 15 días.

 

• Vinca (Vinca rosea)

Originaria de Madagascar, esta vivaz que se cultiva como anual resulta muy adecuada para climas secos y calurosos. Florece desde mayo a octubre sin interrupción, siempre que tenga una buena insolación y riegos escasos; en los climas más cálidos florece todo el año. Su follaje brillante de color verde intenso resalta el color de las flores. Necesita un sustrato con buen drenaje para que no se acumule agua. No tolera el frío.

 

• Alegría del hogar (Impatiens walleriana)

Florece espectacularmente en sombra o semisombra en las zonas de sol fuerte; en las de veranos templados, como la Cornisa Cantábrica, puede plantarse al sol. Da flores desde finales de la primavera hasta la llegada de los primeros fríos, formando macizos de colores coral, rosado, salmón, blanco. Requiere riego abundante y algo de abono. En terrenos pobres conviene aportar compost antes de la plantación. El cultivar ‘Fiesta’ da flores dobles (ver en la web). 

 

• Dalia (Dahlia x hortensis)

Las dalias, con sus flores en forma de pompón de gran variedad de colores y tamaños, prefieren los terrenos permeables y ricos y una exposición a pleno sol (necesitan un mínimo de seis horas diarias de sol para florecer en abundancia). Si el terreno es pobre se recomienda enmendarlo con algo de compost o turba. Las dalias estarán mucho más bonitas si se abonan regularmente. Ver Bulbosas de verano.

 

• Banderita española (Lantana camara)  

Muy resistente al sol, la sequía y el ambiente marino, esta especie arbustiva perennifolia está perfectamente adaptada al clima español, especialmente en el área mediterránea. Ofrece una larga floración, que dura hasta el otoño. Se usa como arbusto ornamental e incluso en setos en los jardines; para tiestos hay variedades compactas y enanas. Necesita un suelo con buen drenaje y riegos espaciados pero profundos. La especie Lantana montevidensis, más rústica, se usa como colgante o rastrera. Más información en Verde es Vida nº58, páginas 36-37 (ver en la web).

 

• Pendientes de la reina (Fuchsia hybrida) Este arbusto pequeño, muy ramificado y de follaje perenne, de origen suramericano, ha dado lugar a una multitud de híbridos de vistosas flores colgantes de tonos rosas, fucsias, blancos y púrpuras. Necesitan mucha luz y que el sustrato se mantenga siempre húmedo. Ver ficha en Verde es Vida nº48, página 35.

 

• Agapanto (Agapanthus africanus)

Vivaz rústica de espectacular flores azules o blancas, puede utilizarse en terrenos bien drenados y ricos y en macetas en balcones y terrazas. Necesita sol en los climas suaves y semisombra en los más cálidos; tolera muy bien los periodos secos. En climas fríos hay que protegerla de las heladas fuertes. Necesita riego medio y conviene abonarla en primavera con un fertilizante orgánico. Ver ficha en Verde es Vida nº51, página 35.

 

• Salvia nemorosa

Muy resistente al frío, esta herbácea perenne de porte compacto es tan florífera y fragante como fácil de cultivar. Da flores azuladas desde finales de la primavera y a lo largo del verano; una novedad es la variedad ‘Snow Hill’, de flores blancas. Las flores atraen a las abejas y mariposas. Los cultivares de esta especie necesitan sol, un sustrato normal, drenante y rico en materia orgánica, y riego moderado.

 

• Mandevilla (Dipladenia hybrida)

También llamada mandevilla, esta trepadora ofrece preciosas flores en forma de trompeta de color rosa, rojo o blanco. Se adapta perfectamente a la vida al aire libre en la región mediterránea, donde florece desde la primavera al otoño; en zonas más frías es mejor cultivarla en maceta para llevarla al interior cuando empiezan a bajar las temperaturas. Para dar flor abundantemente necesita sol o sombra ligera, un sustrato rico, ácido y con buen drenaje, y riego regular, dejando que la tierra se seque un poco entremedias (ver ficha en Verde es Vida nº54, página 35).

 

Esta información ha sido elaborada con la colaboración de Corma y Grup Roig.


Información relacionada:

• Plantas de flor roja, el color de la pasión, Verde es Vida nº66, página 32 (ver en la web)

• Bulbos de verano, ¡plántalos en primavera!, Verde es Vida nº57, página 30 (ver en la web)

• Lantanas: mucho sol, poca agua, Verde es Vida nº58, página 36 (ver en la web)

• Ficha Mandevilla (Dipladenia sanderi), Verde es Vida nº54, página 35 (ver en la web)

• Ficha Pendientes de la reina (Fuchsia x hybrida), Verde es Vida nº48, página 35 (ver en la web)

Petunia hybrida, Coreopsis grandiflora y dalia (fila de arriba). Vinca rosea, Lantana camara y Salvia nemorosa (fila inferior). Abajo, alegría guineana (Impatiens hawkeri). Copyright: Corma y María Losseau

La alegría guineana, la campeona del verano

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De follaje denso y flores de vibrantes colores, la alegría guineana (Impatiens hawkeri), especie nativa de Nueva Guinea, ha dado lugar por multihibridación a variedades capaces de soportar los rigores del calor a pleno sol. Es el caso de la colección ‘Impatiens SunPatiens’, de floración espectacular y gran resistencia, capaz de florecer hasta noviembre y diciembre (ver Verde es Vida nº60, página 32). La alegría guineana necesita un suelo rico en materia orgánica, pero con buen drenaje (ficha en Verde es Vida nº49, página 35).

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verdeesvida nº 63