Camelias de primavera: conocerlas es amarlas

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Camelias de primavera: conocerlas es amarlas

La elegante flor de la dama de Alejandro Dumas y las chaquetas de Chanel tiene entre febrero y abril su momento más espléndido. Contra el fondo verde oscuro de su brillante follaje se abren las corolas rojas, escarlatas, rosadas, blancas, en un asombroso despliegue de formas. Conocer las exigencias de estas bellas hace posible disfrutar de su compañía.

Si la Camellia sasanqua y la Camellia hiemalis dan sus flores en otoño- invierno, los capullos de la Camellia japonica, la Camellia reticulata y la híbrida Camellia x williamsii se mantienen cerrados varios meses más para estallar entre febrero y abril en espectaculares corolas.

 

Del blanco al púrpura, simples, semidobles, dobles, en forma de rosa, peonía o anémona, las camelias se han multiplicado en la actualidad en cientos de variedades.
Del blanco al púrpura, simples, semidobles, dobles, en forma de rosa, peonía o anémona (ver Verde es Vida nº66, página 28), las elegantes camelias, que llegaron desde el Lejano Oriente en semilla con los misioneros y navegantes del siglo XVII y XVIII, se han multiplicado en la actualidad en cientos de variedades.

 

Durante mucho tiempo, estas plantas han tenido fama de difíciles, excepto en Galicia y el occidente de Asturias, regiones particularmente aptas para su cultivo por sus tierras ácidas y humíferas y su clima húmedo y lluvioso. Acidófilas como son, las camelias padecen los efectos de la cal.

 

Sin embargo, su espectacular floración de primavera en el Real Jardín Botánico o en los grandes macetones del Museo Thyssen, en Madrid, por ejemplo, demuestra que en las regiones donde predominan los terrenos calizos también es posible cultivar estos bellos arbustos. El pH del sustrato siempre se puede corregir, lo que es aún más fácil si se cultivan en tiesto. El problema más importante es la presencia de cal en el agua de riego, aunque puede solucionarse usando agua de lluvia o, si se trata de agua neutra, acidificándola.

 

Una camelia llega a casa

Pues bien, rendidos a la tentación en el centro de jardinería, nos llevamos una camelia a casa. ¿Dónde hay que colocarla? ¿Qué cuidados necesita? ¿Cuándo se puede trasplantar? Son muchas las dudas y preguntas.

• Exposición al sol y orientación: Las camelias se pueden plantar al sol solo si se vive en Galicia o Asturias. En Madrid, Levante y el sur de España no lo tolerarían; en estas regiones lo adecuado es una orientación norte o este. Se trata de una planta de semisombra que necesita un sitio fresco y bien orientado. La posición tiene especial relevancia en las zonas más frías, ya que, aunque son rústicas o semirústicas (-17 a -7, USDA 7-9), es importante que cuando hiele reciban calor pronto por la mañana. También se pueden cultivar en el interior de una casa si se dispone para ellas de un lugar luminoso y húmedo, alejado de la calefacción y los humos de la cocina.

• Humedad ambiental: La camelia exige un ambiente húmedo. El viento seco la afecta sobremanera ya que puede quemar los brotes que emite tras la floración, en los que se forman los botones florales del año siguiente. En una terraza, la orientación este o norte la protegerá de los vientos cálidos y secos que llegan desde el sur.

• Riego: Debe ser generoso y mucho mejor si es con agua de lluvia o neutra. El sustrato ha de estar húmedo, pero nunca encharcado.

• Abonado: Entre marzo y junio necesitan un fertilizante con mayor cantidad de nitrógeno, que favorezca el desarrollo vegetativo, y entre julio a septiembre con menos nitrógeno y más fósforo y potasio. El abonado se ha de suspender desde finales de septiembre. Lo mejor es usar abonos líquidos para suministrarlos diluidos en el agua de riego.

• Acolchado: El mulching permitirá que la humedad del sustrato se conserve y protegerá las raíces del efecto de las heladas, especialmente si el cultivo es en maceta.

• Enemigos: Las plagas más comunes que afectan a las camelias son los pulgones y la cochinilla y su herencia, la fumagina, hongo que se desarrolla sobre su melaza. Se combaten con un insecticida sistémico; en el caso de la cochinilla, se debe aplicar en mayo- junio, como también aceite de verano.

• Poda: Las camelias son de lento crecimiento y en general no necesitan poda. En caso de que hiciera falta, ya sea porque ha crecido demasiado o se busca conseguir un ejemplar de forma más compacta, debe hacerse justo cuando ha acabado floración y antes de que surjan los nuevos brotes.

• Desbotonado: El raleado de los botones para conseguir flores de mayor calidad es una operación solo para profesionales. Los botones florales de las camelias pueden tardar unos seis meses en desarrollarse (se empiezan a ver en julio-agosto).

 

Cuándo y cómo trasplantarlas

Las camelias en contenedor que se venden en los centros de jardinería pueden trasplantarse en cualquier momento. No obstante, lo ideal es cuando el ejemplar ha terminado de florecer y todavía no han comenzado a desarrollarse los nuevos brotes, especialmente si es de tierra a tierra. También es buen momento el otoño, cuando entran en su fase relativa de reposo. La época menos conveniente es cuando hace mucho calor. Necesitarán un sustrato rico en humus, ácido (pH 5,5-6), suelto y que drene bien. Se puede utilizar una mezcla de turba ácida, tierra y arena silícea en relación 7+3+2, o por tercios si la tierra no es muy caliza. Las camelias pueden convivir con otras acidófilas: la combinación con rodondendros es muy clásica, pero también van bien con pieris, brezos, rosales rugosos, peonías (ver Un jardín de acidófilas)…

 

Qué le está pasando sí...

• Los capullos no se abren y se secan: Muchas veces esto se produce por una carencia de humedad ambiental.

• Da pocas flores: Hay variedades más florífi cas que otras, pero puede dar pocas flores porque se ha podado a destiempo (la floración depende del brote de primavera).

• Las hojas pierden brillo y se curvan hacia abajo: Suele ser síntoma de sequía.

• Las flores se caen antes de ponerse mustias: En general ocurre por falta de humedad o de vigor (habría que averiguar la causa), pero también por culpa de un hongo.

 

Nuestro agradecimiento a Juan Armada, responsable técnico de Ortigueira, productor de camelias, por su asesoramiento y supervisión de este artículo.

 


Información relacionada:

Soc. Española de la Camelia / www.cameliagalicia.com (ver)

www.camelias.net (ver)

Santa Cruz de Rivadulla: ‘museo’ de camelias, Verde es Vida nº56, página 46

Un jardín de acidófilas, Verde es Vida nº59, página 50 (ver)

La Camellia x williamsii ‘Brigadoon’ luce una corola semidoble de color rosa pálido. El follaje, formado por brillantes hojas coriáceas, es de color verde oscuro. Abajo, una camelia cultivada en maceta. Copyright: Mille d’Orazio y María Losseau

Cultivar camelias en maceta

Cultivar camelias en maceta

Las camelias viven perfectamente en maceta; solamente es necesario atender los consejos generales de cultivo, aunque extremando algunas precauciones.

• Tamaño de la maceta: Al trasplantarla es mejor hacerlo a un tiesto un 20% mayor (entre dos o tres centímetros más de diámetro).

• Sustrato: Se puede utilizar el sustrato para acidófilas disponible en los centros de jardinería, o las mezclas sugeridas en el texto principal. Es importante que no se compacte con los riegos, de modo que las raíces de estos arbustos puedan conseguir su alimento sin problemas (se puede usar Sphagnum). Periódicamente es conveniente medir el pH para corregir el grado de acidez (pregunta cómo en tu centro de jardinería).

• Riego: Las camelias en maceta afrontan un mayor riesgo de quedarse sin agua que las del jardín. Los riegos deben ser abundantes, de modo que se empape bien el sustrato. Eliminar el agua que se acumula en el plato de debajo de la maceta impedirá el pernicioso encharcamiento. La frecuencia del riego depende del calor, la posición, el clima... En verano pueden necesitarlo varias veces al día.

Las más bellas parientes del té

Las más bellas parientes del té

Linneo las llamó Camellia en reconocimiento a la labor del moravo Jirí Josef Camel, botánico y misionero jesuita que estudió la flora de las islas Filipinas y fue el primero en dar cuenta de estas nativas de China, Corea, Japón y el sudeste de Asia. Forman parte del género más de 200 especies de arbustos y pequeños árboles de brillantes hojas coriáceas, pertenecientes a la familia de las Teáceas. La planta de té es precisamente una camelia, la Camellia sinensis (antiguamente Thea sinensis), de pequeñas flores.

Pero entre todas las Camellia, la más famosa es la Camellia japonica, que ha dado origen a la mayoría de las variedades ornamentales que se conocen actualmente; en algunas de ellas, los obtentores han logrado transformar los estambres en petaloides y las corolas en verdaderos prodigios de belleza. Suelen florecer entre febrero y abril, aunque algunas se adelantan a enero. La Camellia japonica ‘Daikagura’, que se produce en Galicia, incluso florece de octubre a marzo.

Como la Camellia japonica, la Camellia reticulata, llamada así por la nerviación evidente de sus hojas, también florece en primavera; sus flores pueden alcanzar los 17 centímetros de diámetro.

La más famosa camelia de floración otoñal, la Camellia sasanqua, se caracteriza por unas flores más sencillas pero, a cambio, perfumadas (en China se usaban antiguamente para aromatizar el té).

En la foto, Camellia japonica ‘Adolphe Audusson’, fotografiada en el Real Jardín Botánico de Madrid. Copyright: Mille d’Orazio

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página 26

verdeesvida nº 66