Gramíneas: belleza en movimiento (2º parte)

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Gramíneas: belleza en movimiento (2º parte)

Las gramíneas abarcan desde especies de escaso porte hasta algunas cuyo desarrollo puede alcanzar varios metros. Muchas necesitan pleno sol, otras sombra. Sus coloridos van desde los azules de la Festuca glauca o el Panicum virgatum, a los colores púrpura del Pennisetum setaceum ‘Rubrum’ y los verdes variegados de los Myscanthus, para tornarse, en la mayoría de especies, en ocres o dorados espectaculares en otoño. Ahora bien, ¿con qué plantas combinar las gramíneas?

Los cambios de tonalidades que muestran las gramíneas durante el año debe tenerse en cuenta en el diseño paisajístico. Por ello, en los jardines que proyecta, la paisajista Dolors Collbatallé mezcla diferentes especies prestando mucha atención a los cambios estacionales. Así, por ejemplo, combina las gramíneas con arbustos de hoja perenne, tales como las variedades de nandina Nandina domestica y N. pigmea, entre otras, de hojas y bayas rojas en otoño-invierno. Y también árboles cuyo follaje adquiere colores rojizos en otoño, como el liquidámbar. “Me gusta que los jardines que diseño sean atractivos no solamente en primavera-verano, sino también en otoño”, explica.

 

Para la época de floración resultan de gran belleza las combinaciones de Perovskia atriplicifolia, que florece en veraño-otoño —da flores en panícula de color azul, muy perfumadas— con gramíneas como la Nasella tenuissima (también llamada Stipa tenuissima) o Panicum virgatum ‘Heavy Metal’, y con árboles como Betula utilis, un tipo de abedul, nunca de forma individual sino componiendo masas.

 

Las gramíneas pueden cumplir muchas funciones, incluso formar setos y pantallas. También pueden sustituir zonas de césped por grandes masas vegetales.
En setos, pantallas, terrazas...

La funcionalidad de las gramíneas en el jardín es también muy variada: desde el más radical protagonismo, hasta funciones prácticas como pantallas y setos. Incluso pueden constituir una alternativa, perfectamente acorde con las nuevas tendencias en jardinería y paisajismo, para sustituir zonas de césped por grandes masas vegetales, lo que redunda en una radical disminución de las necesidades de riego del jardín.

 

Como necesitan poca profundidad de tierra, estas especies son aptas para macetas o jardineras, por lo cual no solamente pueden utilizarse en jardines sino también en terrazas, o en cubiertas vegetales.

 

Cultivo y cuidados

Su carácter rústico y escasa demanda de mantenimiento hacen que su plantación pueda llevarse a cabo en cualquier tipo de sustrato. La atención que requieren queda reducida, prácticamente, a una poda anual en invierno, puesto que son altamente resistentes a las plagas y enfermedades. No requieren abono. Se desarrollan rápidamente y se adaptan fácilmente al entorno, lo que las hace aptas para la práctica totalidad de jardines. En general tienen muy pocas necesidades hídricas, de forma que la gran mayoría de las especies soporta bien la sequía. Según la zona climática, puede ser aconsejable el riego por goteo con poca frecuencia. El uso de gramíneas es también una excelente alternativa para los jardines de costa, caracterizados por fuertes vientos, brisa salina y suelos pobres.

 

 

ALGUNAS GRAMÍNEAS DISPONIBLES EN ESPAÑA

Pennisetum alopecuroides

• Hojas estrechas de hasta 12 milímetros de ancho, verdes en verano y pajizas en invierno.

• Inflorescencias en racimos cilíndricos densos, de color blanco-crema, según la variedad. Florece de junio a septiembre.

• Insolación: Pleno sol.

• Tamaño: Alcanza entre 60 y 90 centímetros de altura y unos 75 centímetros de ancho.

• Clima: Según la variedad, tolera entre -5º y -15º.

 

Panicum virgatum

• Hojas de color verde intenso e incluso azul pastel en verano. En otoño varían desde los amarillentos hasta un tono burdeos pastel.

• Inflorescencias largas y anchas en panículo, con gran cantidad de púas que producen un bello efecto de niebla.

• Insolación: Sol y media sombra.

• Tamaño: Alcanza entre 1 y 1,50 metros de altura y unos 75 centímetros de ancho.

• Clima: Soporta hasta -15º.

 

Calamagrostis acutiflora

• Hojas persistentes, lanceoladas y puntiagudas.

• Inflorescencias en forma de espigas abiertas, de color crema, muy pálidas. Florece en verano.

• Insolación: Tolera el pleno sol, el viento y la contaminación.

• Tamaño: Alcanza 1 metro de altura y 0,50 metros de ancho.

• Clima: Templado a frío (-15º).

 

Calamagrostis acutiflora ‘Karl Foerster’

• Hojas verdes lustrosas que surgen en la primavera temprana y caen en invierno.

• Inflorescencias plumosas en grupos verticales, de color sutilmente púrpura en verano y después marrón pálido.

• Insolación: Tolera el pleno sol y la media sombra.

• Tamaño: Alcanza los 2 metros de altura por unos 0,60 de ancho.

• Clima: Templado a frío (-15º).

 

Miscanthus sinensis

• Hojas lineares, lanceoladas, de color verde oscuro.

• Inflorescencias en forma de plumas de color blanco-rosado. Florece en verano y otoño.

• Insolación: Sol o media sombra.

• Tamaño: Alcanza entre 1,80 y 2,30 metros de altura y 1,20 metros de ancho.

• Clima: De origen chino, llega a soportar temperaturas de -12º.

(Fuente: Las variedades, Vivers Ter / Encyclopédie des Graminées Ornamentales, Rick Darke)


Información relacionada:

• Flores que mueren bellamente, Verde es Vida nº62, pág. 6.

• Entrevista con Diarmuid Gavin, Verde es Vida nº57, pág. 18.

• Entrevista con Íñigo Segurola, Verde es Vida nº60, pág. 18.

Jardín del hotel Mas Albereda, diseñado por Dolors Collbatallé. Utilizó Miscanthus s. ‘Gracillimus’, Panicum virgatum ‘Heavy Metal’, Festuca glauca y Acorus gramineus ‘Ogon’ combinadas con arbustos. Abajo, cortaderas. Copyright: D. Collbatallé y M. Lossea

Magníficas cortaderas

Magníficas cortaderas

Una de las gramíneas ornamentales más espectaculares es la cortadera o plumero (Cortaderia selloana), oriunda de América del Sur. Sus hojas largas, duras y de filos cortantes (de allí el nombre) presentan un tono azulado.

A partir del verano emite largas varas de hasta 3 metros de altura, que acaban en panículas grandes y densas, de color blanco cremoso, rosado e incluso con visos violáceos, según el cultivar.

Existen numerosas variedades, incluso compactas para jardines pequeños.

Es muy rústica, tolera la contaminación y el viento, y vive al sol o en semisombra en cualquier tipo de sustrato, ya sea muy seco y arenoso, o muy húmedo.

En algunas zonas del norte de España, especialmente en áreas de vaguadas, se comporta como invasora.

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verdeesvida nº 58