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Flor: finales del invierno y primavera

Hoja perenne

Temperatura media

Semisombra o sol

Húmedo, rico y bien drenado

Riego abundante, sin encharcar

PRÍMULAS DE INTERIOR

La especie de prímula más apta para cultivar en interiores es la Primula obconica, de vibrantes colores. Los pelillos de sus hojas pueden segregar una sustancia irritante para la piel, por lo que conviene usar guantes para manipularlas. En los últimos años han surgido variedades que no escuecen, como la ‘Touch Me’, entre otras cuyos nombres aluden precisamente a que no pican.
Es importante ubicarlas en una habitación sin calefacción, donde la temperatura no suba de los 18º, para que las flores duren más tiempo. Necesitan una iluminación intensa, pero no sol directo; conviene situarlas cerca de una ventana con cortina, lejos de las corrientes de aire. Hay que mantener el sustrato húmedo, pero no mojado; regarlas una o dos veces a la semana, y abonarlas cada tres semanas con un fertilizante líquido.

Reportaje completo

nº 56 >>
página 36

verdeesvida nº 56

PLANTAS DE FLOR

Primula acaulis, Primula vulgaris

Prímula, Primavera

Descripción

El género Primula está integrado por alrededor de 550 especies vivaces y perennes que destacan por su larga floración, su fácil cuidado y su resistencia al frío. El nombre científico deriva del vocablo latino primus, que significa primero, y que alude a su precoz floración. La Primula acaulis o Primula vulgaris, las populares primaveras son ideales para plantar en el jardín o la terraza. A su gran variedad de explosivos colores suman su aspecto de ramo entre hojas verdes. Las plantas no suelen superar los 40 centímetros de altura.

 

Hojas y flores

Las prímulas presentan hojas oblongas y dentadas, de textura rugosa y color verde amarillento, más claras por el envés; suelen estar cubiertas por unos pelillos. Las hojas crecen formando una roseta en cuyo centro nace un tallito o pedúnculo sin hojas, al final del cual aparecen las flores agrupadas en umbelas. Las florecillas tienen cinco pétalos que se tiñen en casi todos los colores: amarillo, blanco, rosa, rojo, violeta, naranja... Algunas variedades lucen pétalos bicolores.

 

Cultivo

Prefieren la semisombra, con algo más de luz en invierno; pero algunas variedades también soportan el pleno sol, sobre todo si crecen en climas frescos, como el atlántico, y siempre que el terreno tenga humedad. Prefieren un sustrato húmedo, pero esto no significa que les guste el encharcamiento, al contrario: un terreno mojado puede provocar el desarrollo de hongos de pudrición (como el moho gris), a los que son muy sensibles. Hay que intentar que el suelo sea suelto y mullido, fresco y rico en materia orgánica, pero que cuente con un perfecto drenaje.

 

Cuidados

Aunque aguantan bien el frío, las heladas pueden estropearlas, así que si la temperatura baja de los 0º conviene acolchar el terreno con paja o corteza triturada, para proteger sus raíces. Al regar hay que evitar mojar las flores. Durante el periodo de máxima floración viene bien añadir una vez al mes abono líquido al agua. Al ser herbáceas perennes pueden durar varios años; sin embargo no merece la pena guardarlas, ya que sus segundas floraciones son más pobres y su bajo precio no es impedimento para renovarlas cada temporada. 

 

Cómo usarlas

Por su pequeño tamaño son ideales para cultivar en la primera fila de los arriates y borduras de flores. También resultan muy vistosas en los tiestos de la terraza o el patio.

 

Más información:

• Prímulas primavera, Verde es Vida nº56, página 36 (ver)

• Anticipo de primavera, Verde es Vida nº63, página 34 (ver

• Colores para parar el frío, Verde es Vida nº65, página 36 (ver)

 

Foto: Tuchodi