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Flor: octubre-diciembre

Temperatura alta

Mucha luz, fuera del sol directo

Suelo seco para cactáceas

Riego escaso

GUIJARROS DEL DESIERTO

El cactus piedra es uno de los ejemplos más notables de adaptación de un ser vivo a las condiciones extremas de un desierto como el de Namibia, uno de los más áridos del planeta, donde el agua que atesora tan eficazmente y le permite vivir proviene casi solo del rocío. A ello se suma su capacidad mimética, que le permite eludir a los depredadores. La primera descripción de este género, el más conocido de las Mesembryanthemáceas, apareció en 1815, en el Catalogus geographicus del botánico y naturalista inglés John William Burchell.

Reportaje completo

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verdeesvida nº 58

CACTUS Y CRASAS

Lithops spp.

Cactus piedra

Descripción

Esta curiosa planta crasa originaria del desierto de Namibia y la provincia del Cabo, en Suráfrica, pasa verdaderamente desapercibida entre los cantos rodados, excepto cuando emite su delicada flor (flowering stones, piedras que florecen, se llaman en inglés). Su nombre botánico deriva del griego lithos, piedra. Según la especie, subespecie o variedad, los ejemplares crecen aisladamente o en grupos. Resulta muy curiosa para los niños y es muy económica.

 

Hojas

Cada individuo está compuesto por dos gruesas hojas que forman una especie de cono de 0,5 a 3 centímetros de altura, plano o cóncavo por arriba; están separadas por una hendidura de la que surgen las flores y las hojas nuevas. Presentan ventanas, zonas traslúcidas en la parte superior, que favorecen el paso de la luz para la fotosíntesis. El color varía según la especie: verdoso, oliváceo, rojizo o gris; liso, o con manchas, punteados o dibujos que recuerdan muchas veces un corte cerebral.

 

Flores

Las flores, en forma de grandes margaritas que llegan a ocultar a la propia planta, aparecen en otoño o a comienzos del invierno. Son blancas o amarillas, según la especie (en la foto, Lithops schwantesii var. ‘Marthae’), se abren por las tardes y emanan un suave perfume.

 

Cultivo y cuidados

En el exterior, el cactus piedra no sobrevive al frío y la lluvia. En el interior exige una elevada iluminación y un ambiente seco y cálido, pero fresco por la noche. Necesita una maceta un poco grande y sustrato volcánico o para cactáceas; vale la pena rodearlo de piedras para destacar su mimetismo. A partir de la floración y durante el otoño-invierno no debe recibir nada de agua. Desde febrero se lo puede regar (poquito) para que emita hojas nuevas; las antiguas irán menguando, ya que alimentan a las nuevas hasta secarse y morir. Si el cactus está blando necesita agua, si está duro no se debe regar. Crece muy lentamente.

 

Foto: Andrew Nicolle