Clemátides: flores como estrellas

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Clemátides: flores como estrellas

Estas trepadoras de copiosa floración tan frecuentes en los jardines del norte de Europa poco a poco van ganando su espacio en los de España. Son tan espectaculares como fáciles de cuidar, a pesar de su fama. Florecen, en general, desde la primavera hasta finales del verano. 

A comienzos de la primavera, las clemátides parecen despertar de un letargo de meses para llenarse de brotes y de capullos que en pocas semanas darán lugar a una profusión de flores en forma de estrella, o incluso de campanilla, blancas, violetas, rosadas, azules, rojas... algunas incluso perfumadas. Florecen, en general, desde la primavera hasta finales del verano. 

Según la época en que florecen y la clase de poda que precisan, las clemátides trepadoras se dividen en tres grupos.
Su carácter trepador y su gran belleza ornamental las hace perfectas para un rincón del jardín, pero también en una terraza, donde pueden vivir perfectamente en una maceta. 

En jardinería, las clemátides son conocidas y apreciadas desde muy antiguo; hoy cuentan con más de 250 variedades. Sus frutos, de aspecto plumoso, son muy característicos y, en ocasiones, resultan sumamamente decorativos. Como ranunculáceas que son —parientes del acónito, las anémonas y los heléboros— su savia es tóxica y muy urticante.

 

Clemátides españolas

Las clemátides son originarias de Europa y Asia, e incluso hay algunas variedades ibéricas. La más extendida es la Clematis vitalba, de flores blancas de unos 2 centímetros de diámetro, agrupadas en ramilletes que dan paso a unos frutos vistosos de aspecto plumoso que se mantienen en la planta durante el otoño y el invierno. Se da en toda Europa central y suroriental y en casi toda la mitad norte de la península Ibérica, excepto en las zonas áridas; en la mitad sur se refugia en las zonas montañosas más húmedas. Otras clemátides españolas son C. flammula, C. cirrhosa y C. campaniflora, de flores acampanadas violetas, que se encuentra en la mitad sur del país.

 

Las clemátides herbáceas

Las plantas del género Clematis levantan verdaderas pasiones entre los aficionados a la jardinería. La mayor parte, y desde luego las más conocidas, son trepadoras, pero también existen herbáceas de tallo leñoso, que se comportan como vivaces. Algunas de ellas tienen gran valor estético, como la Clematis durandii, de flores tardías, planas, simples, de 6 a 8 centímetros de diámetro, color azul oscuro, y que alcanza 1,5 metros. La C. integrifolia no llega al metro de altura; sus flores aparecen en verano; son acampanadas, de unos 3 centímetros y color azul oscuro; sus frutos también son decorativos. Existe una variedad ‘Rosea’, de color rosa. En la ‘Wyevale’, las flores son azules oscuras y de un penetrante aroma a jacinto.

 

Las clemátides trepadoras

Sin embargo, son las clemátides trepadoras las más apreciadas. Existen especies y cultivares perennifolios y caducifolios, de flores planas y acampanadas, simples y dobles, de formas muy sencillas o realmente sofisticadas, fragantes o sin perfume, pero siempre con estambres o anteras que destacan sobre el tono de los pétalos.

Existe cierta leyenda sobre la dificultad de su cultivo; sin embargo tienen necesidades muy básicas y su único secreto es la poda, que debe hacerse de un modo concreto según el tipo de clemátide. Precisamente, según la poda que necesiten y la época de floración, se distinguen tres grupos de clemátides. Cada uno engloba cultivares de diferentes especies, lo que puede a veces inducir a confusiones. Por ello es importante adquirir estas plantas en un centro de jardinería de confianza debidamente etiquetadas.

 

• CLEMÁTIDES DEL GRUPO 1: florecen desde finales del invierno o principios de la primavera sobre tallos del año anterior. Solamente precisan la poda de limpieza típica de todos los arbustos y plantas trepadoras, generalmente al final de la floración. Los recortes pueden ser mínimos: tallos muertos, débiles o mal orientados.

 

Pertenecen a este grupo numerosas variedades de distintas especies. Por ejemplo, la Clematis alpina, que se caracteriza por sus pequeñas flores azules en forma de farolillo, y sus cultivares ‘Columbine’, con flores azul pálido de unos 5 centímetros; ‘Frances Rivis’, de unos 7 centímetros y pétalos ligeramente retorcidos de color azul; ‘Frankie’, de flores también azules pero con estambres muy visibles que combinan el azul y el crema; ‘Constance’, de flores semidobles en púrpura oscuro, ‘Pink Flamingo’, ‘Willy’ o ‘Pamela Jackman’.

 

Las Clematis macropetala ofrecen flores semidobles en forma de campanillas de unos 5 centímetros, habitualmente azules o malvas y de aspecto aterciopelado. ‘Blue Bird’, ‘Jan Lindmark’, ‘Lagoon’, ‘White Swan’ (de flores blancas) y ‘Markham’s Pink’ (de color rosa) son algunas de sus variedades.

 

Una especie del primer grupo es la Clematis montana, cuyas variedades se caracterizan por la gran profusión de flores sencillas de cuatro pétalos, en colores blanco o rosado. Destacan los cultivares ‘Rubens’, ‘Elisabeth’ o ‘Tetrarose’, ‘Freda’, ‘Gothenburg’, ‘Marjorie’, ‘Odorata’, ‘Pink Perfection’ y ‘Wilsonii’.

 

El interés de la C. cirrhosa radica sobre todo en que es perennifolia y florece en invierno con pequeñas flores acampanadas de color crema de unos 3 centímetros de diámetro; la variedad ‘Lansdowne Gem’ presenta flores rojas, mientras que las de ‘Freckles’ son de color crema manchadas de un rojo ladrillo en el interior.

 

Por último, dos híbridos del grupo 1: Clematis x triternata ‘Rubromarginata’, que produce masas de pequeñísimas flores de color rosa fuerte agradablemente perfumadas. Y Clematis x armandii, un híbrido antiguo que vive en la actualidad un resurgimiento, de follaje perenne y masas perfumadas de pequeñas flores blancas aplanadas, de unos 4 centímetros.

 

• CLEMÁTIDES DEL GRUPO 2: variedades de grandes flores que se abren entre principios y mediados del verano sobre tallos del año anterior. En general florecen menos profusamente que las del primer grupo, pero las flores son muy grandes, de forma aplanada y a menudo dobles o semidobles. Se deben podar a finales del invierno o a comienzos de la primavera, cuando las yemas han comenzado a engordar pero antes de que emitan los tallos nuevos. Entonces se eliminarán las ramas débiles o muertas y se podará dejando dos o tres yemas fuertes y sanas en cada rama. Cuanto más drástica sea la poda, más tardía será la floración. A menudo las clemátides de este tipo ofrecen una segunda floración a finales del verano o en otoño.

 

A este grupo pertenecen variedades tan famosas de C. macropetala como ‘Nelly Moser’, de flores rayadas en rosa y carmín; ‘Marie Boisselot’ (o ‘Mme. Le Coultre’), de un blanco intenso, ‘Ramona’ o ‘Mrs. Cholmondeley’.

 

Entre las C. alpina de este grupo destaca la ‘Bees Jubilee’, de flores simples de unos 10 centímetros, de color rosa oscuro con una banda central rosada en cada pétalo; ‘Elsa Spath’, azules con anteras rojas, y ‘Guernsey Cream’, de color amarillo cremoso.

 

La C. tangutica ‘The President’ da grandes flores de color púrpura intenso con la parte inferior plateada y anteras rojas, y la C. viticella ‘Vyvyan Penell’, una tanda de flores dobles lilas con roseta central lavanda, y otra más tardía de flores sencillas de color malva azulado.

 

Otros cultivares representativos de este grupo son ‘Rouge Cardinal’ de aterciopeladas flores rojas; ‘Carnaby’, de flores simples rosa fuerte con una banda más oscura en cada pétalo; ‘Dr. Ruppel’, de flores rosa oscuro con una banda más oscura y anteras crema; ‘Lasurstern’, azules de bordes ondulados; ‘Miss Bateman’, blancas con anteras rojas; ‘Niobe’, de color rojo intenso; ‘General Sikorski’, azules; ‘Henryi’, blancas con anteras muy oscuras, y ‘Artic Queen’, con flores dobles de unos 15 centímetros y de color blanco cremoso.

 

• CLEMÁTIDES DEL GRUPO 3: florecen a finales del verano o el otoño sobre brotes del mismo año. Incluye especies tardías y cultivares de flores grandes. Los tallos muertos deben eliminarse antes que empiece el crecimiento primaveral, de lo contrario la planta se pondrá muy leñosa y se hará difícil de contener. Se poda de forma drástica, dejando un par de yemas fuertes en cada rama o incluso desde la base, sobre todo en las especies C. viticella y C. texensis.

 

Probablemente la mejor conocida de este grupo sea la C. x jackmanii, un híbrido que se cultiva desde hace más de cien años y continúa cosechando éxitos con sus variedades ‘Alba’, de flores blancas, y ‘Superba’, púrpuras.

 

A la especie C. alpina pertenecen cultivares como ‘Ascotiensis’, de flores simples azul oscuro brillante y pétalos acuminados; ‘Comtesse de Bouchard’, de color rosa malva; ‘Ernest Markham’, con pétalos de color magenta muy intenso, y ‘Gipsy Queen’ de pétalos aterciopelados de color violeta y anteras rojas.

 

La Clematis macropetala ‘Perle d’Azur’, de flores simples de unos 8 centímetros, azuladas y de pétalos curvados, es otra de esas clemátides imprescindibles en una colección.

 

La C. tangutica ‘Ville de Lyon’ da flores simples en forma de farolillo, de 8-10 centímetros y color carmín brillante con los bordes de los pétalos más oscuros.

 

La especie C. viticella proporciona plantas muy vigorosas, con gran cantidad de pequeñas flores que a menudo tienen la forma de los híbridos de flor más grande y tienden a inclinarse hacia abajo. Entre sus cultivares del grupo 3 se cuentan ‘Étoile Violette’, ‘Little Nell’, ‘Madame Julia Correvon’, de color rojo vino, ‘Minuet’, de flor blanca con bordes rosados, ‘Purpurea Plena Elegans’, de flores dobles rosa purpúreo, ‘Royal Velvet’ y ‘Abundance’, de unos 5 centímetros y color púrpura oscuro con las anteras de tono crema.

 

Clematis texensis es una especie que pertenece a este grupo, e incluye plantas más moderadas de tamaño, con flores en forma de campanilla abierta. ‘Étoile Rose’, de color rosa fuerte, y ‘Gravetye Beauty’, con flores de un rojo intenso, de unos 6 centímetros, son sus variedades más espectaculares. También pertenecen a este grupo especies como la C. flammula, C. orientalis, C. terniflora y C. recta.


Más información en:

• www.britishclematis.org.uk

• www.clematis.com.pl

• www.helmsleywalledgarden.org.uk

Una Clematis macropetala ‘Perle d’Azur’ llena de flores (10 centímetros de diámetro) en pleno julio. Abajo, una C. x armandii, de pequeñas flores blancas perfumadas, fotografiada a comienzos de abril en Madrid. Copyright: Mille d’Orazio

Plantas fáciles de cultivar

Plantas fáciles de cultivar

Las clemátides requieren un suelo muy bien drenado, fresco, rico, profundo y no calcáreo. Conviene cubrir la superficie de la tierra con gravilla, corteza de pino o piedra volcánica para ayudar a mantener la humedad del suelo a nivel de las raíces.

• A partir del segundo año precisarán un abonado rico en materia orgánica cada mes durante la primavera y la primera mitad del verano; lo ideal es el humus de lombriz y se entrecavará alrededor de la base de la planta con mucho cuidado para no dañar las raíces.

• Les gusta el sol (al menos seis horas al día), pero nunca debe recibirlo en su base, que siempre deberá estar a la sombra, bajo una teja o al cobijo de arbustos bajos. Algunas variedades toleran la semisombra; las que dan flores de delicados tonos azules o violetas requieren una luz más tamizada a las horas de mayor insolación.

• La plantación debe hacerse de octubre a finales de mayo (ver abajo el paso a paso).

• En cuanto al riego, les gusta mantener siempre cierta humedad, especialmente en verano, sin llegar nunca al encharcamiento. Durante el primer año el riego es especialmente importante.

• Hay que procurarles un soporte por donde trepar, sobre todo al principio, de otro modo no continuarán desarrollándose. Si se las quiere mantener con un aspecto ordenado y evitar que se enmarañen, en primavera será necesario vigilar casi a diario que se enganchen a su tutor, ya que el crecimiento en esta época es realmente vigoroso.

• La única enfermedad que las suele afectar de forma importante es la llamada marchitez de la clemátide. Se manifiesta por un súbito marchitamiento de alguna rama. No se sabe bien si la ocasiona un hongo o no, pero lo que parece probado es que el mejor remedio en este caso es una poda drástica de las guías afectadas. Los híbridos de grandes flores son los más sensibles a este problema; los más resistentes, los cultivares de Clematis viticella y C. texensis.

• Respecto al cultivo en maceta, se recomienda que no sea plástica (se recalentarían las raíces en verano), se le procure un buen drenaje, y se la abone regularmente. Es conveniente que la maceta sea alta y que esté rodeada por otras macetas y plantas que proporcionen sombra a las raíces; un lecho de gravilla o una planta tapizante perenne serían el complemento perfecto. Los cultivares de C. viticella y C. texensis son algunos de los que mejor se dan en maceta, así como el híbrido ‘Crystal Fountain’.

Plantar una clemátide, paso a paso

1. Antes de plantar una clemátide se debe introducir la maceta en un cubo con agua durante 10 minutos.

2. Cavar un hoyo o buscar una maceta cuya capacidad doble en ancho el tamaño del cepellón.

3. Colocar en el fondo una capa de gravilla para asegurar un buen drenaje, a continuación materia orgánica (mantillo, compost), y finalmente tierra de jardín mezclada con corteza de pino triturada.

4. Colocar el cepellón inclinado hacia la pared, a no más de 25 centímetros de ella, y a una profundidad que permita que las primeras yemas asomen sobre la superficie de la tierra.

5. Regar abundantemente.

(Consultar los dibujos en la revista.)

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verdeesvida nº 52