Terrarios: todo empezó con las cajas de Ward
Esas cápsulas de cristal con un pequeño jardín tropical en su interior que llamamos terrarios descienden de un ingenio del siglo XIX: las cajas de Ward, contenedores sellados de madera y cristal donde las plantas podían sobrevivir durante las largas travesías por mar. Sin ellas no hubiera sido posible el transporte de especies desde países lejanos, pero además despertaron pasiones como piezas decorativas para los salones de la época.
Antes de que se inventara la caja de Ward, las plantas viajaban en la cubierta de los barcos en contenedores abiertos, sometidas a la deshidratación y los aerosoles salinos. La mayoría no sobrevivían. En 1829, el médico y naturalista británico Nathaniel Ward halló por casualidad la solución: observó que en el interior de un frasco de vidrio sellado se había generado un microclima que permitía a las plantas vivir largo tiempo. Ideó así una caja hermética de cristal y madera donde primero cultivó helechos y luego probó con gran éxito en el transporte de plantas por mar.
El invento revolucionó la botánica, la jardinería y sobre todo la economía mundial. Al asegurar a las plantas un viaje debidamente protegidas y en condiciones estables de humedad, hizo posible la difusión intercontinental de cultivos como el té, el caucho, la vainilla, el cacao o la quinina, y promovió la llegada a Europa de muchas de las plantas tropicales que hoy cultivamos como plantas de interior.
La caja de Ward alimentó la pasión botánica en tiempos victorianos y se transformó en ornamentales invernaderos de salón donde cultivar exóticos helechos y orquídeas.
Micropaisajes en cápsulas de cristal
Las cajas de Ward refutaron la creencia de que las plantas solo podían vivir al aire libre. Como ellas, los actuales terrarios autónomos albergan en su interior un ecosistema autosostenible en el que la humedad se evapora, se condensa y cae nuevamente en el sustrato. Son pequeños invernaderos sellados que permiten a un grupo de plantas vivir de forma autónoma gracias al ambiente que se crea en su interior, sea el que requieren las tropicales o los cactus y suculentas. Deben situarse en un lugar luminoso pero fuera del sol directo, y evitar la exposición a temperaturas demasiado altas. Por lo demás, una de las mayores ventajas de estos terrarios es que precisan apenas mantenimiento.
Recomendaciones de mantenimiento
El fabricante Naturalys recomienda la observación constante de los terrarios para actuar si fuera necesario. Estos son sus consejos:
• Si aparece condensación al menos una vez al día, generalmente por mañana y/o la tarde, es algo normal y no hace falta hacer nada.
• Si la condensación se produce más de dos veces al día se debe dejar abierto unas horas. En la foto de abajo, un terrario con alta humedad.
• Si no se detecta condensación será preciso abrir el terrario, rociar pequeñas cantidades (en la foto de abajo) y cerrarlo a continuación.
• Retirar las hojas caídas, amarillas o descoloridas por el ciclo natural.
• Si se produce demasiada condensación —todo el día— o aparecen moho u hojas negras es por exceso de humedad. En ese caso se han de eliminar el moho y las hojas negras y dejarlo abierto 48 horas.
• Si aparecen hongos es por exceso de humedad y falta de luz. En ese caso deben retirarse los hongos, dejar abierto el terrario 48 horas y colocarlo en un lugar más luminoso.
• Si una planta ha crecido demasiado o las hojas están en contacto con el cristal conviene podarlas y dejar el terrario abierto 72 horas.
Varios modelos muy ornamentados de cajas de Ward: microinvernaderos para los salones.






