Pitosporos para los ‘huesos’ del jardÃn y la terraza
Por su follaje perenne y sus muchas cualidades jardineras, entre ellas su fiabilidad en diversas condiciones de cultivo, estos arbustos son óptimos para formar parte de la estructura de los espacios verdes. Se han convertido en un comodín de satinadas hojas verdes, variegadas, incluso doradas o púrpuras, en jardines y terrazas. Admiten los más diversos usos: ya sea en solitario en el suelo o en una maceta, en plantaciones de arbustos y herbáceas, en grupos, o en setos de distintas alturas. Las variedades compactas lucen una silueta natural de cojín y no precisan poda o apenas un despunte.
Pittosporum tobira
El Pittosporum tobira* (foto 1, abajo), llamado azarero por sus perfumadas flores blancas parecidas al azahar, es un arbusto grande de uso habitual en setos y pantallas incluso en jardines de costa. Alcanza 5 m de altura y puede adoptar la forma de un arbolito multitronco. Las hojas son coriáceas, lustrosas y verdes; en el ‘Variegatum’* lucen finos márgenes blancos irregulares. Ha dado origen a variedades compactas muy ramificadas desde la base y con una forma almohadillada natural. Entre ellos destacan ‘Nana’ (en la foto de arriba), ampliamente utilizado en España, de norte a sur, en jardines y macetas, y ‘Golf Ball’ (foto 2). Ambos crecen lentamente y no suelen superar los 70 cm. “El ‘Golf Ball’ en particular es muy denso, con una hoja pequeña, bonita, de un verde fresco y brillante, y silueta de domo”, dice la paisajista María Barceló, del estudio Mix Paisaje, que suele plantarlo formando nubes. Dado su tamaño no se usa en setos. Estos pitosporos no necesitan poda, si acaso ligeros recortes para controlar el tamaño y redondear el contorno, sobre todo si se cultivan en maceta.
Pittosporum tenuifolium
Del Pittosporum tenuifolium, nativo de Nueva Zelanda, se han obtenido numerosas variedades de follaje variegado e incluso con coloraciones burdeos y doradas, muy apreciadas en jardinería. Son arbustos densos y esbeltos que crecen con rapidez, suelen desarrollar entre 1,5 y 4,5 m de altura y 1,5 y 2,5 m de extensión y responden bien a la poda, por lo cual se suelen usar en setos. Sus pequeñas hojas coriáceas, ovales y con ondulaciones en los bordes, surgen a lo largo de finos tallos de color marrón oscuro o rojizo. Desde el final de la primavera al verano producen pequeñas flores de color púrpura oscuro y aspecto aterciopelado, que huelen a miel por la noche.
El más popular es el ‘Variegatum’ (foto 3), con márgenes crema que delinean la forma de las hojas en contraste con un verde entre azulado y grisáceo; estos bordes son especialmente finos en el ‘Silver Queen’* (foto 4), cuyo nombre alude a su coloración verde pálido con visos plateados; en el ‘Garnettii’* (foto 5), las hojas son más redondeadas, planas y de color gris verdoso.
Pero el más singular es el ‘Irene Paterson’* (foto 6), más pequeño —crece lentamente hasta alcanzar 1-1,5 m de altura y extensión— y con un moteado blanco que cubre totalmente las hojas cuando brotan, tanto que parecen cubiertas de nieve, y desaparece poco a poco a favor de un verde oscuro entre las nervaduras claras. Las variegaciones de estos pitosporos pueden adquirir tintes rosados en invierno por efecto del frío.
También existen Pittosporum tenuifolium de follaje monocolor, como el ‘Arundel Green’*, el más próximo a la especie tipo, de brillantes hojas onduladas de un tono verde fresco. En el ‘Warnham Gold’* (foto 7), el follaje nace verde limón y vira hacia un dorado que se vuelve aún más luminoso en invierno; es de lento crecimiento y desarrolla matas de 1-1,5 m de altura y extensión. Más compacto todavía es ‘Tom Thumb’* (foto 8), un excepcional ‘pulgarcito’ que crece lentamente formando ejemplares redondeados de 0,5-1 m de altura y diámetro, y destaca por el intenso púrpura del follaje maduro, contra el que resalta el verde claro de los brotes jóvenes.
Los Pittosporum tenuifolium de crecimiento lento solo precisan una poda ligera y son una excelente opción para setos, como ejemplares aislados para crear un foco en el jardín, y para tiestos. Los pitosporos de esta especie no se deben plantar con altas temperaturas.
Notas sobre el cultivo
Los pitosporos mencionados en este artículo son de fácil cultivo y bajo mantenimiento.
• Rusticidad: soportan hasta -7º (zonas 9-10), pero se aconseja protegerlos de las heladas y el viento y acolchar el suelo. En los lugares fríos agradecerán el cobijo de una pared orientada al sur o al oeste, o de un árbol.
• Exposición: sol y semisombra. En las regiones de fuerte insolación conviene evitarles el sol del mediodía y la tarde.
• Sustrato: cualquiera, de riqueza media, y sobre todo bien drenado, especialmente en los Pittosporum tenuifolium.
• Riego: generoso hasta arraigar, luego moderado, dejando que el suelo se seque entremedias, y escaso en invierno. Toleran la sequía una vez establecidos. En macetas y contenedores el sustrato debe mantenerse fresco.
• Abono: una aportación de materia orgánica al final del invierno les resulta suficiente.
• Plagas y enfermedades: son plantas vigorosas y muy saludables en general.
* Cuenta con el Award of Garden Merit (AGM) de la Royal Horticultural Society por sus buenas cualidades jardineras.
Más información:
• Ficha: Pittosporum tobira, azarero
• Ficha:Pittosporum tenuifolium






