En otoño e invierno el huerto suma y sigue
El final del verano y el descenso de las temperaturas no ponen fin al cultivo y aprovechamiento del huerto. Durante el otoño y el invierno se pueden cultivar una buena cantidad de hortalizas capaces de resistir el frío y las condiciones adversas, en algunos casos contando con la ayuda de diversos tipos de protecciones. Es además una época ideal para preparar el terreno y planificar el huerto de primavera.
Texto_ Toni Jardón, creador del canal de YouTube La Huertina de Toni
Los meses de otoño e invierno no son sinónimos de inactividad en el huerto. Con planificación, cuidados y la elección de los cultivos adecuados es posible mantener una producción constante durante la temporada más fría del año.
Antes de sembrar o seguir cultivando es fundamental preparar el huerto de cara a condiciones climáticas más duras. El primer paso consiste en limpiar las camas de cultivo o bancales retirando malas hierbas y restos de plantas enfermas, especialmente aquellas afectadas por hongos. A continuación es recomendable hacer un análisis del suelo para conocer sus nutrientes y corregir posibles desequilibrios de pH. Añadir materia orgánica como compost, estiércol o humus de lombriz ayudará a mejorar la estructura del suelo y aportará nutrientes para la siguiente temporada. Las hojas secas que se recogen en esta época se pueden compostar o utilizar como cobertura para acolchar los bancales.
También es buen momento para tomar notas de lo que funcionó mejor durante las pasadas temporadas y de esa manera optimizar la planificación futura, y para ampliar el huerto construyendo nuevas camas elevadas o bancales, o preparar zonas nuevas con tierra fresca y abono. Otra opción es sembrar cultivos de cobertura o abono verde, como trébol, alfalfa o frijoles, que fijan nitrógeno en el suelo y además evitan la erosión.
Todas estas acciones permiten mantener activo el huerto y seguir disfrutando de él.
Poner en marcha el huerto de primavera
Cuando los cultivos de otoño-invierno se hayan agotado tocará preparar los bancales para la primavera, procediendo igual que al final del huerto de verano. En muchas regiones de clima suave, donde las temperaturas no están continuamente bajo cero, se puede sembrar directamente en el terreno incluso en enero. Pero también se puede aprovechar para hacer semilleros en diciembre y enero y tener así listas las plántulas para cuando llegue la primavera.
Cultivos a salvo del viento y el frío
Durante el invierno, el viento puede causar tanto daño como las heladas, deshidratando las plantas o rompiendo sus estructuras. Para minimizar sus efectos se pueden emplear barreras cortavientos naturales o artificiales:
• Cercas vivas con setos o cañas.
• Paneles de malla o plástico perforado.
• Vallas improvisadas con palets o tablas recicladas.
Para los cultivos más delicados, como las lechugas jóvenes y las plántulas de hortalizas, se recomienda usar, según el tamaño de las plantas o la extensión de los cultivos, campanas, túneles de plástico (en la foto de arriba), mallas térmicas, invernaderos portátiles, que las protegerán no solo del viento, sino también de las heladas y mantendrán una temperatura más estable alrededor de las plantas.
Proteger los árboles de las heladas
Los árboles frutales jóvenes son especialmente sensibles al frío en sus primeros años. Para protegerlos se puede construir una estructura en forma de tipi con varillas o cañas alrededor del árbol, sin que lo toquen directamente. Esta estructura se cubre con cuerda entrelazada y una manta térmica, que debe dejar libre una zona inferior de unos 10 cm para permitir la transpiración. Además, se recomienda atar bien la parte superior para evitar acumulaciones de hielo o agua, lo cual podría provocar daños en la planta. Este método es eficaz también para pequeños frutales, arbustos o plantas grandes sensibles a las heladas. Consulta Abriga tus plantas durante el invierno.
Cultivos resistentes al frío y las heladas
Al contrario a lo que se suele pensar, hay muchas hortalizas que toleran muy bien el frío, incluso temperaturas bajo cero, especialmente si han sido sembradas en otoño. Por ejemplo:
• Coliflor, repollo, brócoli: toleran bien temperaturas de hasta -10º. En enero se pueden poner incluso más tandas protegidas con campanas.
• Kale o col rizada: aunque puede verse afectada, se recupera del frío.
• Ajos: un cultivo ideal para plantar de forma directa en diciembre y enero en suelos bien drenados. Así tendrán tiempo de enraizar bien y ofrecerán mejores cosechas. En la foto de abajo, ya brotados.
• Habas y guisantes: muy resistentes al frío y sensibles al calor.
• Zanahorias y rábanos: pueden cultivarse durante todo el invierno si fueron sembrados con anterioridad.
• Acelgas y escarolas: resistentes al frío pero sensibles a las heladas prolongadas.
• Puerros, nabos y remolachas: prosperan perfectamente en clima frío.
• Cebollas: se pueden plantar en bulbo o sembrar desde el otoño, protegidas con mantillo, para cosecharlas en primavera.
• Canónigos y lechugas de invierno: protección en fases tempranas. En la foto de abajo, campanas para proteger los planteles de lechuga.
• Ruibarbo, espárragos y rábano picante: estos cultivos vivaces comestibles se pueden plantar en esta época. Sus partes aéreas mueren por efecto del frío, pero rebrotarán desde las raíces en primavera.
Para que se desarrollen adecuadamente, muchas de estas plantas se han de sembrar hacia mediados del otoño, es decir antes de que empiece el invierno. En caso de que no se hayan sembrado se pueden comprar en forma de planteles en los centros de jardinería.
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