Descripción
Cuando empieza el frío, el verde oscuro de las hojas de la Pistacia chinensis cambia a un fogoso rojo anaranjado. Este árbol nativo de Taiwán y el centro y el oeste de China de tan impactante otoñada es además una especie que resiste muy bien la sequía, las temperaturas muy bajas, el calor y la contaminación urbana. Cuenta con un único tronco, alcanza entre 9 y 12 m de altura y desarrolla una copa redondeada de 6-9 m de diámetro. El follaje es abundante, lo que hace de él un buen árbol de sombra. Se considera de bajo mantenimiento y no suele padecer plagas ni enfermedades. Crece a un ritmo entre lento y moderado.
Estructura, follaje, flores y frutos
En lo alto de un tronco recto, recubierto por una rugosa corteza entre marrón y grisácea, se abre una copa al comienzo oval-piramidal y luego más redondeada. Las hojas son pinnadas, compuestas por numerosos foliolos lanceolados acabados en punta (en la foto de arriba); su longitud —entre 20 y 30 cm— confiere al follaje un aspecto ligero y plumoso al moverse con la brisa. La coloración otoñal varía, pero suele lucir intensas tonalidades escarlata, rojas y anaranjadas. Es una especie dioica, es decir, con flores femeninas y masculinas en pies distintos. En primavera produce florecillas sin valor ornamental que, en los pies femeninos, dan paso a pequeñas drupas verdeazules que cambian al azul cuando albergan una semilla fértil o al rojo si es estéril. En jardinería se prefieren los cultivares macho, como el célebre ‘Keith Davey’, de uso habitual en California.
Cultivo y cuidados
Prefiere el pleno sol y no vive bien en sombra. Admite todo tipo de suelos, tanto calizos como ácidos o neutros, incluso pobres, muy secos, arenosos o pedregosos, y se adapta a las áreas pavimentadas. El otoño es la estación ideal para plantarlo. Desarrolla una raíz muy larga y fibrosa, por lo tanto, antes de introducirlo en el hoyo de plantación o en el tiesto es recomendable realizar unos cortes verticales en el cepellón para evitar la espiralización. Precisará riego moderado con regularidad hasta enraizar; una vez establecido solo requerirá agua de forma esporádica. Soporta la sequía y las heladas fuertes (hasta -230). La poda de formación es necesaria durante los primeros años para conseguir una buena distribución de las ramas; para ello se han de eliminar las que se entrecruzan o se desvían, de manera que se vea bonito incluso cuando ha perdido las hojas.
Usos
En solitario, en alineaciones en jardines, parques y calles, y en bosquecillos. También en grandes tiestos en áticos, terrazas y patios.
Agradecemos Gilberto Segovia, ingeniero técnico agrícola y jefe de mantenimiento de jardines históricos, los consejos sobre cuidados de este árbol.
Foto: Eric Hunt

