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Más biodiversidad en el jardín (2ª parte): la selección de las plantas y el mantenimiento

En la segunda parte de este reportaje te contamos cómo seleccionar y asociar las plantas para favorecer la biodiversidad, y qué tipo de mantenimiento exige esta forma de jardinería más respetuosa con la fauna. 

Cuanta mayor variedad y abundancia de flores, mayor biodiversidad asociada. En la foto, un jardín en La Moraleja, Madrid, diseñado por Olmo Rengifo yEnriqueta León del estudio Planta Paisajistas. Foto: © Planta Paisajistas

Texto_ Mercè Trias y Pere Fraga, autores de la Guia d’ambientalització del jardí resilient mediterrani

Dado que las plantas son la base de la cadena alimentaria y que la mayoría de los insectos polinizadores y herbívoros tienen preferencia por diferentes especies, a mayor variedad de la selección vegetal más rica será su diversidad y, en consecuencia, la de los animales en la cadena trófica. Contamos por lo tanto con un recurso directo: poner tantas especies como podamos, ecológicamente afines para que formen comunidades vegetales sólidas, las más adecuadas para cada uno de los diferentes ambientes. Es decir, no se trata de una simple acumulación de especies vegetales sin ningún criterio, sino que puedan compartir un hábitat. Por lo tanto, además de la función ornamental, será preciso tener en cuenta la compatibilidad de cultivo y, especialmente, la afinidad ecológica.

El concepto de limpieza en la jardinería ‘tradicional’ —dejar el suelo desnudo y todo podado— es una mala práctica que solo genera problemas y, estéticamente, tampoco positiva.
Cuando se diseña un jardín, las plantas se suelen disponer según un criterio estético, a veces también funcional, pero procurando una cierta compatibilidad entre ellas, esto es, que las exigencias de cultivo de unas no perjudiquen a las otras. No considerar este criterio básico suele ser una de las principales causas de fracaso de las plantaciones a corto y medio plazo. Esas asociaciones pueden ser temporales, como las que se forman con las plantas anuales, de transición, oportunistas, o permanentes. Lo esencial es que haya afinidad entre las especies.

Al escoger las plantas también es importante tener en cuenta las preferidas de los insectos (euforbias, aquileas, entre otras) y evitar el abuso de especies y variedades de flores dobles y gramíneas ornamentales dudosas. Además, se ha de procurar que ofrezcan alimento en épocas de escasez natural. Cuando llega el verano mediterráneo muchas flores ya se han marchitado, pero se pueden incluir especies de floración estival, como el Bupleurum fruticosum, el Teucrium x lucidrys, la perovskia (Salvia yangii) o los agapantos y tantas otras que ofrecen flores hasta bien entrado el otoño.

Cierto es que no toda la biodiversidad es buena: las especies invasoras son un buen ejemplo de ello. Su presencia no puede considerarse positiva, por muy ornamentales que sean, dado que son una amenaza, real o potencial, para las autóctonas.


El mantenimiento de un jardín biodiverso

Cualquier jardín, por sí mismo, tendrá una biodiversidad asociada; su importancia y los servicios ecosistémicos que pueda proporcionarnos dependerán de cómo se ha diseñado y, sobre todo, de cómo se haga su gestión o mantenimiento. A veces se trata simplemente de no hacer ciertas cosas: la más importante, dejar de usar pesticidas, fungicidas y herbicidas, productos que también afectan a la fauna útil. Si realmente no hay más remedio se deben aplicar de forma localizada y en la dosis y el momento adecuados [ver ¿Qué es la gestión integrada de plagas y enfermedades?].

Otras veces se trata de trabajar menos: segar con menos frecuencia, no recoger las hojas secas, dejar restos vegetales sobre el suelo del jardín. Hacer compost es una práctica excelente: se obtiene abono orgánico de alta calidad y además gratis. La importancia de no ser ‘tan limpios’ radica en que la materia orgánica es fundamental para mantener una rizosfera sana, y es esencial para alimentar y dinamizar toda la diversidad del suelo, que a su vez es fundamental para la salud de las plantas. El concepto de limpieza en la jardinería ‘tradicional’ —dejar el suelo desnudo y todo podado— es una mala práctica que solo genera problemas y, estéticamente, tampoco positiva.

Planificar las tareas contemplando los ciclos vitales de la fauna

Es importante planificar las tareas considerando los ciclos vitales de la fauna. Plantar una gran variedad de plantas de flor ricas en néctar que luego den paso a semillas; dejar tallos secos y zonas sin podar hasta que pase el frío para que les sirvan de refugio en invierno. O, en el caso de los setos, evitar recortarlos durante la época de nidificación.

Un jardín biodiverso implica una nueva forma de jardinería y, sobre todo, un cambio de mirada: significa ver el jardín como un ecosistema, entender que las plantas espontáneas, antes llamadas ‘malas hierbas’, también aportan biodiversidad y, en muchos casos, belleza; comprender que la parte animal evoluciona a medida que las plantas crecen; tolerar cierto grado de plagas, porque esos insectos forman parte de la dieta de aves, avispas parasitoides y muchos otros depredadores, y ofrecer comida suplementaria y agua, sobre todo en épocas de sequía, e incluso cajas nido a los pájaros.

La recompensa: poder pararse a observar, escuchar el canto de los pájaros, el zumbido de las abejas, disfrutar del vuelo de los insectos... en resumen, reconectar con la vida silvestre con solo salir al jardín y contribuir a mantener y fomentar la biodiversidad.


Más vida animal de la que imaginamos

En los jardines ya hay más vida animal de la que podemos imaginar, pero es mucho más rica y diversa en los que cuentan con una gran variedad de plantas y diferentes tipos de vegetación: árboles, setos vegetales, grupos de arbustos, rocas, áreas de césped, zonas de agua... Esa biodiversidad se basa se la presencia de invertebrados: insectos, moluscos (caracoles y babosas) y otros animales sin esqueleto, que a su vez sirven de alimento a pequeños vertebrados como las lagartijas, y a ranas, murciélagos, pájaros y erizos, entre otros. Las plantas constituyen la base de la cadena trófica, es decir la secuencia lineal de organismos donde cada uno se alimenta del anterior y es a su vez alimento del siguiente.

Muchos animales del suelo se alimentan de la materia vegetal muerta, hongos, líquenes y algas. Son pequeños y existen en grandes cantidades, como por ejemplo las cochinillas de la humedad, bichos bolita o porquets de Sant Antoni. Son muy importantes porque alimentan a depredadores como escarabajos, ciempiés, arañas, erizos y ranas.

En las plantas es normal que haya insectos. Los polinizadores (abejas solitarias, abejas melíferas, abejorros, mariposas y sírfidos) son muy apreciados por los jardineros y hortelanos. Pero también los hay que se alimentan de las plantas: escarabajos, típulas (el llamado mosquito de las huertas, de gran tamaño y largas patas) y lepidópteros (mariposas y polillas) forman el grupo de los masticadores, aunque solo sus larvas se alimentan de plantas y siempre de unas concretas. Los insectos chupadores, como los pulgones y cochinillas, por su parte, se alimentan succionando los fluidos de las plantas.

Pero también hay muchos invertebrados que depredan insectos que podrían convertirse en plagas, con lo cual contribuyen a su control. Un ejemplo conocido es la mariquita, que en su fase larvaria devora gran cantidad de pulgones, al igual que los sírfidos y crisopas. Las avispas, las arañas y el escarabajo Anthocoris nemorum son otro grupo de depredadores, así como los insectos parasitoides, menos conocidos, cuya estrategia consiste en depositar uno o varios huevos dentro del cuerpo del huésped, del que se alimentarán sus larvas.

Los depredadores de mayor tamaño que se acercan al jardín —ranas y sapos, culebras y serpientes, aves, erizos, ratones, murciélagos— reflejarán la diversidad de alimento disponible.

Ver 1ª parte.

Más información:

Los animales más útiles del jardín

• Aves insectívoras: una dieta que ayuda a equilibrar el jardín

• ¿Qué es la gestión integrada de plagas y enfermedades?

• Son insectos útiles, ¡no los mates!

 Fauna útil: Más de 1.100 especies de abejas

• Todo lo que los erizos hacen a favor de tu jardín

  • Atraer a la fauna útil
    Atraer a la fauna útil

    Colocar comederos y bebederos para la fauna que se acerca al jardín, sobre todo en épocas de escasez, contribuye
    a su sostenimiento. En la foto, un erizo, un buen aliado en el control de plagas.
    Durante el otoño y el invierno hibernan, por lo tanto se debe tener especial cuidado al mover restos de poda, hojarasca o cualquier estructura donde puedan haberse refugiado.
    Lee Todo lo que los erizos hacen a favor de tu jardín en verdeesvida.es.
    Foto: Atlantiquon

  • Cajas nido para los pájaros
    Cajas nido para los pájaros

    Alojar a los pájaros en jardín y la terraza, proporcionándoles cajas nido, y brindarles alimento y agua, contribuye a su conservación y al equilibrio ecológico.
    Foto: Hanako

Reportaje completo nº 106 >> página 6