Encurtidos: vida vegetal latiendo en los frascos
Encurtir es una forma de cocinar sin fuego, una técnica ancestral que permite conservar desde raíces y tallos a frutos y flores en un medio ácido transformándolos en alimentos de alto valor biológico. Ahora que se acerca el otoño es un saludable recurso de conservación de los productos del huerto de verano. En estas páginas, Iolanda Bustos, la ‘chef de las flores’, escribe sobre los encurtidos, revela sus trucos y comparte tres deliciosas recetas.
Texto y recetas_ Iolanda Bustos, la chef de las flores
Cuando el verano se retira y la tierra empieza a recogerse, la cocina se convierte en un refugio de memoria. En este momento, encurtir es mucho más que conservar: es perpetuar la energía viva del huerto y del paisaje. Es una técnica ancestral, sencilla y profunda, que transforma flores, raíces y frutos en un alimento probiótico que nos acompaña durante el invierno, cuando el cuerpo necesita calor, defensas y conexión interior.
Hay encurtidos rápidos en vinagre, y otros fermentados de forma lenta, sin pasteurizar, que conservan toda su microbiota. Ambas versiones son válidas y complementarias, dependiendo del uso, la temporada y el propósito.
Beneficios para la salud
Los encurtidos fermentados de forma natural son verdaderos alimentos funcionales. Aportan bacterias vivas beneficiosas que refuerzan nuestra microbiota intestinal, mejoran la digestión, fortalecen el sistema inmunitario y regulan el estado de ánimo. También ayudan a mantener el calor digestivo durante los meses fríos.
Aunque muchas personas creen que el azúcar no encaja en una fermentación saludable, una pequeña cantidad es clave: sirve de alimento a los microorganismos, que lo transforman en acidez. Por ese motivo, añadir una cucharada de azúcar integral o miel no solamente es seguro sino que mejora la digestibilidad del encurtido.
En algunas fermentaciones abiertas (aeróbicas) incluso se puede añadir una cucharada de yogur natural para introducir cultivos lácticos y favorecer la producción de compuestos como el diacetil, que aporta notas lácteas y una textura sedosa.
Qué vinagres utilizar
El vinagre es el medio más accesible y seguro para hacer encurtidos rápidos. Yo recomiendo usar vinagre de manzana sin filtrar, que es suave, aromático y favorece el desarrollo de bacterias beneficiosas si no se pasteuriza. También puedes usar vinagre de arroz (más delicado), de vino (más robusto) o incluso elaborar tu propio vinagre casero fermentando frutas sobremaduras, como manzanas, peras o higos, con agua y azúcar en un frasco abierto. Este vinagre aporta acidez, historia y mucha personalidad.
Fermentar con agua de mar
Yo utilizo agua de mar sin diluir para fermentar, ya que contiene de forma natural un 3,5% de sales minerales, y para una fermentación láctica efectiva se requiere una salinidad de alrededor del 2-3%. Así, el agua de mar se convierte en una salmuera perfecta, viva, remineralizante y en total sintonía con el paisaje. Este método favorece una fermentación anaeróbica (sin aire), ideal para raíces, tallos y verduras firmes. Basta con sumergir completamente los ingredientes y mantenerlos bajo el líquido durante todo el proceso. Se puede usar un peso vegetal o una hoja de parra para que no floten.
Flores, frutos, tallos y raíces que se pueden encurtir
Del huerto y del jardín, casi todo lo comestible es encurtible si está sano, fresco y en su punto justo. Algunos de mis favoritos:
• Flores: los botones florales antes de abrirse, como los del diente de león, las capuchinas, las rosas, el ajo silvestre, las flores de zanahoria, de hinojo, margaritas, caléndulas, y todas las flores de la familia de las Brasicáceas (coles).
• Frutos: ciruelas mini, aceitunas, uvas, higos verdes, pepinos, calabacines mini, limones y pequeños citricos como el kumquat.
• Tallos: hinojo, apio, ruibarbo, acelgas de colores, espárragos, verdolagas, borraja.
• Raíces: zanahorias, chirivías, rábanos, remolacha, colinabo.
• Hojas y algas: lechuga de mar, mostaza silvestre, aptenias, hoja de parra, borraja, ortigas, radicchio, hojas de col...
Podemos aromatizar con semillas (comino, mostaza, hinojo…), flores secas o hierbas. Y es importante recordar que la limpieza es esencial: los frascos, las manos, los cuchillos y las tablas deben estar bien limpios y desinfectados, ya que cualquier microorganismo puede multiplicarse por millones. No hay que tener miedo, pero sí respeto por el proceso.
Hinojo silvestre y manzana verde en agua de mar
Ingredientes (para un frasco de 500 ml)
• 1 bulbo de hinojo fresco (150 g)
• 1/2 manzana verde (100 g)
• 300 ml de agua de mar
• 1 cucharadita de flores secas de hinojo
Elaboración
Cortar el hinojo y la manzana en láminas finas. Colocar en el frasco y cubrir con agua de mar. Añadir flores de hinojo y las hojas también. Tapar sin hermetismo (con tela o válvula). Fermentar 5-7 días a temperatura ambiente. Conservar en nevera hasta un mes.
Zanahorias encurtidas con sus flores en vinagre de manzana
Ingredientes (para un frasco de 500 ml)
• 250 g de zanahorias
• 3 o 4 flores de zanahoria silvestre
• 200 ml de vinagre de manzana
• 50 ml de agua de mar
• 1 cucharadita de azúcar
• 1/2 cucharadita de semillas de mostaza
• 1 hoja de laurel
• 5 granos de cardamomo
Elaboración
Pelar y cortar las zanahorias en bastones. Colocar en el frasco con las flores. Mezclar el vinagre con el agua, sal, azúcar, semillas de mostaza y cardamomo y laurel. Verter sobre las zanahorias. Tapar sin ajustar de todo la tapa. Listo en cinco días.
Pepino y lechuga de mar con Aptenia cordifolia en vinagre de arroz
Ingredientes (para un frasco de 300 ml)
• 100 g de pepino
• 30 g de alga lechuga de mar hidratada
• 20 g de brotes frescos con flor de Aptenia cordifolia (planta suculenta)
• 150 ml de vinagre de arroz
• 50 ml de agua
• 1 cucharadita de miel suave
• 1 pizca de sal
Elaboración
Lavar bien todos los ingredientes. Calentar el vinagre mezclado con el agua, la miel y la sal, sin hervir. Verter sobre los vegetales. Enfriar, cerrar y guardar en frío. Estará listo en dos o tres días. Dura hasta dos meses.






