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Fichas de plantas

Consulta las características y cuidados de las plantas ornamentales

Zonas 6-9: soporta hasta -23º
Pleno sol
Cualquier sustrato, fresco, bien drenado
Riego escaso o moderado
Follaje caduco
Floración: primavera, sin interés
Drupas en los pies femeninos
UN PARIENTE DEL PISTACHO Y EL LENTISCO
Aunque nativos de zonas muy distantes, la Pistacia chinensis comparte género con la Pistacia vera, el árbol que produce los pistachos (o alfóncigos, en castellano), con origen en Irán, Irak, Afganistán y Turquestán y excelente respuesta al clima del centro de la Península. El pistacho se suele injertar en pies de pistacho chino para aprovechar la fortaleza de su sistema radicular, su gran tolerancia al frío, adaptabilidad a suelos y zonas difíciles, y resistencia a plagas y enfermedades. También se usa como portainjertos del pistacho la Pistacia terebinthus, la cornicabra, un arbusto de follaje caduco que crece en los matorrales de gran parte de España, donde se ha hibridado con la Pistacia lentiscus, el lentisco, verdadero tesoro de la maquia mediterránea. En la actualidad, el lentisco cumple un papel principal en España como arbusto estructural perennifolio en la jardinería de bajo riego.
�rboles y palmeras

Pistacia chinensis

Pistacho chino

Descripción

Cuando empieza el frío, el verde oscuro de las hojas de la Pistacia chinensis cambia a un fogoso rojo anaranjado. Este árbol nativo de Taiwán y el centro y el oeste de China de tan impactante otoñada es además una especie que resiste muy bien la sequía, las temperaturas muy bajas, el calor y la contaminación urbana. Cuenta con un único tronco, alcanza entre 9 y 12 m de altura y desarrolla una copa redondeada de 6-9 m de diámetro. El follaje es abundante, lo que hace de él un buen árbol de sombra. Se considera de bajo mantenimiento y no suele padecer plagas ni enfermedades. Crece a un ritmo entre lento y moderado.

Estructura, follaje, flores y frutos

En lo alto de un tronco recto, recubierto por una rugosa corteza entre marrón y grisácea, se abre una copa al comienzo oval-piramidal y luego más redondeada. Las hojas son pinnadas, compuestas por numerosos foliolos lanceolados acabados en punta (en la foto de arriba); su longitud —entre 20 y 30 cm— confiere al follaje un aspecto ligero y plumoso al moverse con la brisa. La coloración otoñal varía, pero suele lucir intensas tonalidades escarlata, rojas y anaranjadas. Es una especie dioica, es decir, con flores femeninas y masculinas en pies distintos. En primavera produce florecillas sin valor ornamental que, en los pies femeninos, dan paso a pequeñas drupas verdeazules que cambian al azul cuando albergan una semilla fértil o al rojo si es estéril. En jardinería se prefieren los cultivares macho, como el célebre ‘Keith Davey’, de uso habitual en California.

Cultivo y cuidados

Prefiere el pleno sol y no vive bien en sombra. Admite todo tipo de suelos, tanto calizos como ácidos o neutros, incluso pobres, muy secos, arenosos o pedregosos, y se adapta a las áreas pavimentadas. El otoño es la estación ideal para plantarlo. Desarrolla una raíz muy larga y fibrosa, por lo tanto, antes de introducirlo en el hoyo de plantación o en el tiesto es recomendable realizar unos cortes verticales en el cepellón para evitar la espiralización. Precisará riego moderado con regularidad hasta enraizar; una vez establecido solo requerirá agua de forma esporádica. Soporta la sequía y las heladas fuertes (hasta -230). La poda de formación es necesaria durante los primeros años para conseguir una buena distribución de las ramas; para ello se han de eliminar las que se entrecruzan o se desvían, de manera que se vea bonito incluso cuando ha perdido las hojas.

Usos

En solitario, en alineaciones en jardines, parques y calles, y en bosquecillos. También en grandes tiestos en áticos, terrazas y patios.


Agradecemos Gilberto Segovia, ingeniero técnico agrícola y jefe de mantenimiento de jardines históricos, los consejos sobre cuidados de este árbol.

Foto: Eric Hunt