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Fichas de plantas

Consulta las características y cuidados de las plantas ornamentales

Zonas 6-9: soporta hasta -17
Pleno sol o sombra parcial
Sustrato de riqueza media, fresco, bien drenado
Riego moderado regular
Follaje caduco
Floración: abril-mayo
Sámaras
CULTIVARES JAPONESES PARA BONSÃIS
El Acer buergerianum crece silvestre a 1.500 m de altura en los bosques de caducifolias de gran parte del este de China, desde Pekín hacia el sur, y Taiwán, lo que ha dado lugar a seis subespecies o variedades. Fue introducido en Japón, donde se han obtenido numerosos cultivares. Entre los más apreciados para el arte del bonsái por la particular coloración del follaje nuevo figuran ‘Hanachiru Sato’, que emite hojas de una tonalidad blanca levemente rosada con marcadas nervaduras verdes y pecíolo rosa, y ‘Wako Nishiki’, cuyo follaje nace de color amarillo pálido, cambia a un verde amarillento con nervaduras verdes y luego a verde con variegaciones blancas. El Acer buergerianum llegó a Europa en el siglo XIX desde Japón, donde lo había coleccionado el botánico Heinrich Bürger, gran estudioso de la flora y fauna del país, en cuyo homenaje se bautizó la especie.
Ãrboles y palmeras

Acer buergerianum

Arce tridente

Descripción

Como todos los arces, el Acer buergerianum Acer trifidum protagoniza una espectacular otoñada. Debe su nombre común, arce tridente, a los tres lóbulos de sus hojas, cuyo brillante color verde de la primavera y el verano cambia en otoño a los rojos, anaranjados y amarillos creando una impactante llamarada en el jardín. Es un árbol de tamaño pequeño o mediano, que en su madurez alcanza 5-10 m de altura y 8-10 m de diámetro de copa. Es nativo del este de China y Taiwán y se parece mucho a su pariente europeo el A. campestre, con el que se lo suele confundir, aunque sus hojas son menos grandes. Soporta el frío intenso, las heladas (hasta -20º), el calor, la sequía y la contaminación urbana. Crece lentamente y es muy longevo. Se considera de bajo mantenimiento.

Estructura, follaje, flores y frutos

Desarrolla una copa cónica al principio y luego ovoidal, bastante abierta, en lo alto de un tronco único o múltiple. En los árboles maduros la corteza es rugosa y grisácea y se desprende a menudo en forma de tiras. Tres nervaduras principales surcan las hojas desde la base hasta el ápice de sus tres lóbulos. En primavera, antes de emitir el follaje nuevo, produce corimbos de pequeñas flores sin interés ornamental aunque melíferas y, por lo tanto, valiosas para los polinizadores. Dan pie a abundantes ramilletes de sámaras de pequeño tamaño, que cambian del verde al marrón en otoño y vuelan con el viento.

Cultivo y cuidados

Vive bien al sol o en sombra parcial. Necesita un suelo bien drenado, fresco, ligeramente ácido o neutro, y de riqueza media, aunque se adapta a los áridos, pedregosos y arenosos. Se comporta bien en zonas pavimentadas y tiene una buena resistencia al viento, aunque puede afectar al follaje si es seco y caliente. El pleno sol y la acidez del terreno aseguran una brillante coloración en otoño; sin embargo, si la zona es muy cálida y seca, las hojas pueden quemarse, como pasa con tantos arces exóticos. En las regiones mediterráneas conviene situarlo en un lugar donde no reciba de pleno el sol del mediodía y la tarde. Precisa aportes regulares y moderados de agua y agradece que el suelo permanezca ligeramente húmedo, lo cual evita que lo afecte el oídio. No suele sufrir plagas.

Usos

Es un árbol ideal para plantar en jardines, parques y calles, en solitario o en alineaciones y grupos. Los ejemplares multitronco ofrecen un aspecto arbustivo muy apropiado para los jardines naturalistas. También se suele cultivar en contenedores, especialmente en forma de bonsái.

Foto: Bob Gutowski