Un hongo para combatir el picudo de las palmeras

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Un hongo para combatir el picudo de las palmeras

En la Península, la plaga del picudo rojo que provoca la muerte de las palmeras lleva ya 25 años en expansión sin que nada parezca capaz de ponerle freno. La plaga ya está presente en Canarias y acaba de dar el salto a América. En la búsqueda de un método de control eficaz y a la vez respetuoso con el medio ambiente, una investigadora de la Universidad de Alicante ha descubierto el poder fitofortificante de un hongo hallado en el palmeral de Elche, que se aplica en seco en los ejemplares en cualquier época del año y está autorizado para agricultura ecológica.

El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es un gorgojo de dos a cinco centímetros de largo que ha desbordado su hábitat de origen en las regiones tropicales del Sureste asiático para hacerse en tan solo 25 años con prácticamente toda la Península —se detectó por primera vez en Almuñécar, Granada, en 1993—, Baleares, el sur de Europa, las Canarias, y dar el salto a América.

 

A lo largo de un año, una hembra de picudo puede poner entre 300 y 500 huevos en heridas existentes en las palmeras u orificios producidos por ella misma.
Su avance se ha traducido en la infestación y muerte de diversas especies de palmeras, especialmente la canaria, Phoenix canariensis, la datilera, Phoenix dactylifera, varias especies de Washingtonia y Trachycarpus, el coco plumoso, Syagrus romanzoffiana, incluso los cocoteros, Cocus nucifera, entre otras. A la pérdida de ejemplares de gran valor ornamental y al impacto negativo en jardines y alineaciones, se suma el alto coste de extracción de las palmeras muertas.

 

Hasta ahora, los intentos de contener a la plaga se han basado en la aplicación de fitosanitarios de base química, que se aplican con agua (el tratamiento requiere unos 200 litros por ejemplar en un año), lo cual supone en muchos casos un problema añadido para las especies de palmeras oriundas de zonas secas, que resisten mal el exceso de humedad en el sustrato y pueden convertirse en diana del ataque de hongos patógenos. A ello se suman las múltiples exigencias de la normativa sobre aplicación de fitosanitarios, que deben llevar a cabo obligatoriamente profesionales con carnet de manipulador de pesticidas, y con una periodicidad estrictamente determinada.


Un hongo del palmeral de Elche

Precisamente en el palmeral de Elche, donde la plaga se detectó en 2005, Berenice Güerri, que en ese momento hacía el doctorado en la Universidad de Alicante, halló un ejemplar de picudo parasitado por el hongo Beauveria bassiana, que crece de forma natural en el suelo. Ese fue el punto de partida de Phoemyc, el producto de origen biológico que se espera revolucione la lucha contra esta plaga, desarrollado por la empresa española de biotecnología GlenBiotech. Actúa en principio como fitofortificante, es decir, potenciando las defensas de las palmeras, con lo cual las ayuda a mantenerse sanas sin tener que recurrir necesariamente al uso de productos tóxicos. Es un producto inodoro, no deja residuos y es inocuo para las abejas, el medio ambiente y las personas; por ello se lo considera apto para agricultura ecológica. Además es compatible con los demás recursos para el control del picudo.

 

Una aplicación en seco

Las esporas de este hongo se inoculan en una base de arroz rústico, lo que permite aplicarlo en seco en la base de las palmas como si fuera un granulado, que permanece en la palmera incluso si llueve. La aplicación es sencilla y puede realizarla un particular: se espolvorea a mano si la palmera es pequeña, con una pértiga (mejor si cuenta con un cestillo recogefrutas) si tiene hasta 10 metros, o con la ayuda de un palmerero o incluso de un dron desarrollado por GlenBiotech a propósito, si la altura supera los 10 metros. Basta colocarse una mascarilla para llevar a cabo el tratamiento. Se necesita entre medio kilo y 1,5 kilos por palmera, y su efecto dura 90 días, al cabo de los cuales conviene aplicar como recordatorio el inóculo fresco.

 

El tratamiento se puede realizar en cualquier época del año, incluso en agosto, ya que soporta hasta 70º. El producto entra en contacto con la palmera gracias a los propios insectos, que lo transportan con sus patas. La planta reacciona activando su sistema defensivo. “Su organismo responde a un ataque que realmente no existe, ya que este hongo no le hace ningún daño, pero queda preparado para afrontar un ataque real, que podría estar provocado por un insecto, un patógeno o situaciones de estrés, como la falta de agua”, explican en GlenBiotech.


UNA PLAGA MUY VORAZ

A lo largo de un año, una hembra de picudo puede poner entre 300 y 500 huevos, todo depende de la temperatura reinante —a más calor, más fertilidad—, en heridas existentes en las palmeras u orificios producidos por ella misma. Las larvas que surgen de esos huevos son extraordinariamente voraces y para alimentarse excavan galerías desde la inserción de la palma en el tronco hasta el extremo. Al cabo de unos meses se convierten en pupas que fabrican el capullo con fibras de la propia palmera, y luego en adultos que también se alimentan de la planta y son capaces de volar hasta siete kilómetros en busca de un nuevo ejemplar, iniciando así un nuevo ciclo biológico. A lo largo de un año, un insecto adulto puede realizar entre tres y cuatro vuelos y, por lo tanto, iniciar la colonización de tres o cuatro palmeras. El pico de los vuelos se produce en abril, junio y septiembre-octubre, momento clave para la aplicación de Phoemyc, aunque siempre se aconseja tener en cuenta las condiciones propias de la zona. En los meses más fríos permanecen al abrigo en el interior de la palmera. Según la temperatura, el ciclo que va de la puesta del huevo a la muerte del insecto adulto puede durar entre 130 y 200 días. 

 

Agradecemos a Berenice Güerri y Julio Anza, de GlenBiotech, su colaboración en este artículo.


Las triangulaciones en las hojas de esta palmera canaria revelan la presencia del picudo. La Phonenix canariensis es una de las especies predilectas de este coleóptero. Copyright de todas las fotos: GlenBiotech

Cómo detectar la presencia del picudo

Inspeccionar con atención la base y la corona de las palmeras permitirá detectar su estado sanitario y el grado de daño que le ha producido el picudo. Se trata de una primera fase esencial para determinar el tipo de actuación más adecuado. El hongo se aplica en los tres primeros niveles que se describen a continuación:

Nivel 1

Palmera sana, sin síntomas.

Nivel 2

Nivel 2

Se ven triangulaciones en las hojas (como en la foto de arriba), orificios, picaduras y daños en los pecíolos de las palmas, serrín, exudados.

Nivel 3

Nivel 3

La palmera exhibe falta de simetría, hojas partidas, palmas caídas, capullos, hijuelos dañados, exudados en la base del estípite (como en la foto de arriba).

Nivel 4

Han desaparecido las palmas centrales de la corona.

Nivel 5

La palmera ha perdido todas las palmas y está muerta.

El picudo y el producto

El picudo y el producto

El hongo se inocula en granos de arroz (a la derecha en la foto) y es el mismo insecto el que lo introduce en la palmera.

Aplicación con pértiga

Aplicación con pértiga

El producto se aplica fácilmente con la ayuda de una pértiga, a mano o, en las palmeras altas con un palmerero o un dron.

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verdeesvida nº 79