Rosales (más) resistentes a hongos y plagas (1ª parte)

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Rosales (más) resistentes a hongos y plagas (1ª parte)

La floración de los rosales es una maravilla. Una maravilla exquisita si además las rosas son olorosas. Sin embargo, siempre hay algún hongo o pulgón dispuesto a frustrar el espectáculo. La estrategia: establecer buenas prácticas de cultivo y seleccionar variedades más resistentes.

Los pulgones y hongos como el oídio, la mancha negra y la roya, especialmente, suelen ser una visita indeseable y rebelde a la que muy pronto se habitúan quienes cultivan rosales. Una manera de minimizar su acoso es, para empezar, conseguir plantas fuertes y saludables, lo cual se logra asegurándoles desde un comienzo las condiciones de cultivo adecuadas. Esto quiere decir:

 

Una manera de disfrutar de rosales más saludables es seleccionar variedades que hayan demostrado una especial resistencia a los embates de plagas y hongos, como los que cuentan con certificado ADR.
Situar a los rosales en lugares soleados y espaciosos. Si es en un tiesto, deberá ser profundo y de un diámetro de al menos 40 centímetros, aunque se debe tener en cuenta que algunas variedades viven mejor en contenedor que otras. En todo caso, lo más conveniente es que el rosal no lo comparta con otras plantas.

 

Necesitan buena ventilación y por lo tanto se han de evitar las plantaciones densas, que impiden que circule el aire, lo que favorece sobre todo la proliferación de los hongos, con más razón si la zona es húmeda. Por eso mismo no se debe mojar el follaje al regar.

 

Las malas hierbas contribuyen a crear un microclima negativo y sirven de refugio a las plagas. Es importante erradicarlas.

 

El sustrato debe mantenerse hidratado, lo cual no quiere decir empapado sino fresco, evitando la sequedad de las raíces. Esta precaución es clave para prevenir la aparición del oídio y la roya sobre todo. Los riegos cortos y continuos, y a ser posible programados, aseguran que el sustrato no se seque, recomiendan en Rosales Ferrer, productores valencianos de rosas Meilland. En el cultivo en tiesto es crucial vigilar que no se queden sin agua, especialmente en verano.

 

Extender una capa de mulching contribuirá a que se conserve la humedad.

 

• Es esencial que el tiesto o el hoyo de plantación cuenten con buen drenaje. El estancamiento del agua favorece la aparición de hongos del suelo sumamente nocivos.

 

El abonado es otro factor que incide notablemente en la salud de los rosales. Para asegurar una buena floración lo ideal es aplicarles estiércol compostado dos veces al año, o abono orgánico líquido disuelto en el agua de riego con la frecuencia que indique el fabricante. El exceso de fertilizante no solo es negativo para la planta, sino que favorece la proliferación de pulgones.

 

A la hora de podar, las tijeras han de estar bien afiladas y ajustadas para que los cortes sean netos y no se produzcan desgarros. Conviene pasarles un algodón con alcohol o agua con detergente al cambiar de rosal para prevenir la transmisión de enfermedades.

 

Si detectas una plaga u hongo es imperativo actuar de inmediato para minimizar el daño. Si tienes dudas sobre el tipo de enfermedad haz una foto o lleva una hoja o flor a tu centro de jardinería y pide que te recomienden el producto adecuado para controlarla.

 

Quema las hojas caídas y los restos de poda (no los compostes), ya que en ellos permanecen en latencia las esporas de los hongos.

 

• Un truco para mantener alejados a los pulgones: sitúa junto a los rosales una planta de geranio limón (Pelargonium crispum). El fuerte aroma cítrico de sus hojas los ahuyenta.

 

 

Rosales más resistentes

Otra manera de disfrutar de rosales más saludables es seleccionar variedades que hayan demostrado una especial resistencia a los embates de plagas y hongos. Los grandes productores cuentan en sus catálogos con variedades de estas características (busca Verde es Vida nº78, páginas 26-29 en la hemeroteca online de esta web). Esto no quiere decir que se libren del todo de estas visitas indeseadas, pero sí que las afecciones serán leves o podrán superarlas sin necesidad de fitosanitarios.

Los rosales que cuentan con certificado ADR (lee la columna de la derecha) cumplen esta condición.

 

 

La importancia del patrón

En esa resistencia cumple un papel muy relevante el portainjertos, pie o patrón con que cuentan muchos de estos arbustos. No todos pero numerosos rosales son el resultado de la fusión de dos individuos: el que va a tierra y el que desarrolla las ramas donde aparecerán las hojas y flores. La sensibilidad de estas plantas al grado de humedad y temperatura del sustrato explica la importancia del pie. Cada cultivador utiliza sus propios patrones, a los que somete a las más exhaustivas pruebas. Se trata de conseguir una planta vigorosa, duradera y florífera. Para ello es básico que ese pie responda adecuadamente a las cualidades del suelo (para evitar la clorosis, por ejemplo, si es alcalino), pero sobre todo al régimen de lluvias y temperaturas de la región. La Rosa rugosa, por ejemplo, solía usarse como patrón en el norte de Europa por su alta resistencia al frío, pero en las regiones más cálidas, como las del Mediterráneo, no era usual debido a su tendencia a aflorar en forma de chupones.

 

Los rosales de tipo paisajista nacen sin patrón, entre otras razones para evitar los chupones y reducir las tareas de mantenimiento. Los rosales que encontrarás en tu centro de jardinería son escogidos teniendo en cuenta el clima y el tipo de suelo de la zona.

 

Ver 2ª parte.

 

Agradecemos a Carlos Morales, director de Garden Center Ejea, su colaboración en este artículo.


Más información:

La salud de los rosales, Verde es Vida nº63, página 54 (ver en la web)

Siempre hay un lugar para las rosas, Verde es Vida nº75, página 6 (hemeroteca online)

‘Bonica 82’ es un rosal muy popular, desarrollado por el obtentor Meilland. Cuenta con el certificado ADR que garantiza su resistencia a plagas y enfermedades, además de otras cualidades. Copyright: iStock / HedgerowRose

Los rosales con certificado ADR

Los rosales con certificado ADR

Las siglas ADR que portan algunos cultivares de rosales significan que cuentan con un certificado que garantiza que han superado con éxito pruebas drásticas de cultivo en 11 jardines de ensayo en Alemania. ADR significa Allgemeine Deutsche Rosenneuheitenprüfung, es decir, examen general de las nuevas rosas alemanas.El procedimiento fue creado en los años 50 por los productores germanos, liderados por el obtentor Kordes. Desde entonces, unos 50 cultivares inician cada año estos tests, que consisten en mantener durante unos tres o cuatro años un cultivo libre del uso de fitosanitarios. Se valoran numerosos aspectos de las plantas, por ello estos rosales no solo son especialmente resistentes a las plagas y enfermedades, sino también vigorosos, con flores de calidad y buen aspecto general. Para la jardinería pública, por ejemplo, este certificado es determinante, ya que en ella el mantenimiento no puede ser tan intensivo como en un jardín particular. Entre los rosales con ADR figuran numerosos cultivares de Meilland, Kordes, Noack, Tantau, entre otros productores. Llevan este sello rosas tan famosas como ‘Iceberg’, un rosal floribunda de flores blancas desarrollado por Kordes en 1958; ‘Escapade’, también floribunda, de corolas de 12 pétalos de tonos malva, de Harkness; ‘Perennial Blue’, de Tantau, y los famosos ‘La Sevillana’ (en la foto) y ‘Bonica 82’, de Meilland.
Foto: Mille d’Orazio

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página 26

verdeesvida nº 78