Hortensias: la gran belleza (1ª parte)

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Hortensias: la gran belleza (1ª parte)

Son un clásico de los jardines de la Cornisa Cantábrica, donde el clima atlántico, suave y húmedo, trata con mimo sus magníficas corolas y sus grandes hojas brillantes. Pero no todo estaba dicho sobre estas plantas de floración tan espléndida como prolongada. El desarrollo de cultivares con flores que cambian mágicamente de color a lo largo de los meses y la introducción de nuevas especies y variedades renueva su vigencia en los jardines y los tiestos de la terraza. Y no solamente en el norte de España. Basta con buscarles el sitio apropiado y tenerlas bien regadas.

Un género con flores tan extraordinarias como el de las hortensias (Hydrangea) ofrece un fecundo campo de innovación con resultados brillantes en la gama cromática y la forma de las corolas. Ya no solo son el azul, el rosa fuerte, el rosado claro y el blanco. Ahora sus florecillas también pueden combinar dos tonos en contraste y además cambiar de color a lo largo del tiempo, como en la serie ‘Magical Four Seasons’ (en la foto de arriba).

 

Las hortensias admiten una gran variedad de usos: viven bien en maceta en terrazas y patios e incluso dentro de casa, y reinan en los jardines como ejemplares aislados o en macizos bajo la sombra ligera de los árboles.
Como alternativa a las habituales corolas redondas y densas (mophead, cabeza de mopa, en inglés) de las Hydrangea macrophylla, cuentan las delicadas lacecap de esta especie y la Hydrangea serrata, verdaderas cofias de encaje formadas por un gran número de pequeñas florecillas fértiles rodeadas por unas grandes, de cuatro o cinco tépalos, estériles.

 

Pero, además, cada vez es más frecuente ver en los jardines los luminosos corimbos blancos densos y prácticamente esféricos de la Hydrangea arborescens y las corolas blancas o suavemente rosadas en forma de cono de la Hydrangea paniculata y la Hydrangea quercifolia, la hortensia de hojas de roble que cambian a un rojo de fuego en una preciosa otoñada. Y todavía hay más especies de hortensias que se pueden utilizar en los jardines, entre ellas una vigorosa trepadora de delicadas flores blancas como la Hydrangea petiolaris.

 

La mayoría —el género abarca unas 45 especies— son arbustos, trepadoras y arbolitos mayoritariamente de hoja caduca, originarios del este y el sudeste de Asia, sobre todo Japón —donde hay testimonios sobre su existencia en poemas del siglo VIII, según revela el paisajista y escritor Noël Kingsbury en su libro Garden Flora—, y América del Norte y del Sur. La mayoría son muy rústicas, capaces de soportar el frío extremo (-34º o -29º, zonas 4/5-9/10).

 

Una larga floración

La duración de la floración es otra de las valiosas cualidades de estas plantas. Aunque su gran momento es el verano, ya en marzo las hortensias en flor forzadas en los invernaderos aparecen en escena en los centros de jardinería como apretados ramos de flores en tiestos, mientras los ejemplares que viven en los jardines solo están empezando a brotar tras la poda del final del invierno.

Pasado el verano las flores persisten hasta bien entrado el otoño y las corolas secas siguen aportando una melancólica belleza al jardín incluso bajo la escarcha (lee Flores que mueren bellamente).


Versátiles y combinables

Otro punto a favor: las hortensias admiten una gran variedad de usos. Viven bien en maceta, lo que permite sacar partido a su potencia ornamental en terrazas y patios, incluso dentro de casa (te recomendamos ver Un jardín de hortensias de puertas adentro), y reinan en los jardines como ejemplares aislados o formando macizos bajo la sombra ligera de árboles de hoja caduca —con los abedules forman un conjunto de gran belleza— o en zonas próximas a estanques y cursos de agua. La variedad de especies y tamaños las hace sumamente versátiles. Incluso en ramos de flores cortadas frescas o secas las hortensias están en plena vigencia.

 

En el jardín conviven con todo tipo de plantas acidófilas, como camelias, rododendros y azaleas, pieris, kalmias, arces japoneses (Acer palmatum)… Pero también con otras menos condicionadas por el pH, como los hemerocallis, montbretias, phlox, astilbes, persicarias... La Hydrangea paniculata, por ejemplo, es un arbusto de aspecto ligero que se puede mezclar perfectamente con vivaces, a condición de que no se vea invadida por ellas, o situarse en la parte de atrás de los macizos y borduras, donde su altura servirá de telón de fondo a plantas más pequeñas y de floración más temprana, y le pemitirá lucir en temporada sus elegantes y ligeras panículas. También cabe plantarla en compañía de rosales. Contra los setos perennes de follaje oscuro destacan especialmente gracias a la ligereza y el color claro de sus corolas. Para formar espectaculares macizos llenos de luz blanca, nada como la Hydrangea arborescens, en particular el elegante cutivar ‘Annabelle’. 


‘MAGICAL FOUR SEASONS’: COLORES MUTANTES

Hay algo verdaderamente fascinante en estas hortensias: las florecillas que forman las corolas son bitono y además cambian de tonalidad entre tres y cuatro veces a lo largo de la floración, de mayo a noviembre: los colores claros o vivos van mutando a preciosos tonos otoñales. Se trata al mismo tiempo de cultivares vigorosos, resistentes a las heladas y muy duraderos, dotados de fuertes tallos que alcanzan un metro de altura. Las flores aguantan perfectamente la lluvia y mantienen su belleza incluso a pleno sol. Las condiciones de cultivo son similares a las de las Hydrangea macrophylla.

La colección abarca numerosos cultivares:

• ‘Magical Revolution’, extremadamente compacto y robusto, con numerosas corolas pequeñas por planta, que cambian del rosa pálido al rojo oscuro.

• ‘Magical Amethyst’ luce flores verdes con toques rosados o púrpuras que se tornan verde oscuro.

• ‘Magical Coral’ da flores en las que el verde se mezcla con detalles rosados o azules. Mutan a un verde rosáceo con bordes blancos/rosas o de un verde azulado a verde con bordes blancos/lilas.

• ‘Magical Noblesse’ cambia del blanco con márgenes verdes a un verde suave. El centro de la flor gana tonos verdes y a veces rojos o azules.

• ‘Magical Wings’ produce flores blancas o verde suave que pasan a blanco con borde rojo, o del verde suave a blanco con márgenes azules.

• ‘Magical Greenfire’ da flores rosa oscuro con verde y cambia a verde oscuro con detalles rosas. O pasa del rosa al verde con bordes rojos.

• ‘Magical Ruby Tuesday’ emite flores rojo intenso con toques verdes que viran a un rojo oscuro. Más información en www.magicalfourseasons.com.

 

Ver 2ª parte.

Ver 3ª parte.

 

Agradecemos a los productores de hortensias Coplant y Torrecampas su colaboración en este artículo.


Más información:

Hortensias: explosión de belleza, Verde es Vida nº48, páginas 24 (ver en la web)

Un jardín de acidófilas, Verde es Vida nº59, páginas 50 (ver en la web)

Un jardín de hortensias de puertas adentro, Verde es Vida nº72, páginas 34 (ver en la web)

Las florecillas que forman las corolas de las hortensias ‘Magical Four Seasons’ son bitono y además cambian de tonalidad entre tres y cuatro veces a lo largo de la floración. Foto: Coplant

Hortensia ‘cabeza de mopa’

Hortensia ‘cabeza de mopa’

Las corolas de las Hydrangea macrophylla mophead (cabeza de mopa) están formadas por florecillas estériles, en este caso de tonalidades violetas.
Foto: Torrecampas

Hortensia hoja de roble

Hortensia hoja de roble

La Hydrangea quercifolia, una hortensia cuyas hojas recuerdan la del roble, luce un color rojo de fuego durante el otoño, a la vez que conserva sus panículas.
Foto: iStock

La célebre ‘Annabelle’

La célebre ‘Annabelle’

La Hydrangea arborescens, en particular el elegante cutivar ‘Annabelle’ de la foto, permite formar espectaculares macizos llenos de luz blanca.
Foto: Chiot’s Run

‘Magical Amethyst’

‘Magical Amethyst’

Esta hortensia luce flores verdes con toques rosados o púrpuras que se tornan verde oscuro.
Foto: Coplant

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verdeesvida nº 82