Bulbos de verano: ¡plántalos en primavera!

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Bulbos de verano: ¡plántalos en primavera!

En primavera se plantan las bulbosas que florecen en verano: azucenas, dalias, amarilis, nardos, calas, gladiolos… Se trata de especies de abundante floración en colores muy vivos, capaces de poner notas de gran belleza en el jardín y, muchas, también en los jarrones.

En sentido amplio, las bulbosas son todas las plantas que poseen un órgano de reserva subterráneo del que brotan las hojas y las flores, es decir, capaz de generar una nueva planta. Las bulbosas más conocidas son los tulipanes, jacintos y en general las bulbosas de primavera (ver), pero suman unas 19 familias con más de 120 géneros y numerosísimas especies y variedades, muchas de las cuales florecen en verano.

 

Según la forma y la disposición del órgano subterráneo, las bulbosas se pueden clasificar en cuatro grupos: las de bulbo, como el amarilis o la azucena; las de tubérculo, como la dalia; las de cormo, como el gladiolo o la watsonia, y las de rizoma, como la cala y la caña de las Indias.

 

Muchas bulbosas de verano se empiezan a plantar a partir de febrero, aunque la mayoría deben enterrarse en marzo y abril. Darán flor desde junio hasta octubre.
Las bulbosas de primavera se plantan en otoño y florecen desde finales del invierno hasta el final de la primavera; las bulbosas de verano se plantan desde finales del invierno y en primavera y dan sus flores a lo largo del verano e incluso hasta mediados del otoño. La lista de bulbos que florecen durante el verano es interminable, como mucha su belleza: cañas de las Indias, azucenas, lirios de agua o calas, amarilis, gladiolos, nardos, dondiego de noche, crocosmias, dalias, begonias tuberosas, agapantos, muguet…  

 

Las bulbosas de verano se caracterizan por floraciones de gran espectacularidad: sus flores exhiben una extensa gama de vivos colores, así como de formas exóticas. En ocasiones también sus follajes destacan por su originalidad.

 

Condiciones de cultivo

Al igual que las bulbosas de primavera, las de verano necesitan un excelente drenaje. Son perfectas para laderas y pendientes, rocallas, borduras, pero también para macetones y parterres elevados.

 

En muchas especies, la floración no dura mucho, de modo que conviene realizar plantaciones escalonadas, y combinarlas en macizos junto con arbustos, vivaces y anuales de floración también estival.

 

Para disfrutar de estas plantas durante varias temporadas, una vez que han dejado de florecer y se han secado las hojas y tallos, conviene extraer el bulbo del terreno.

 

Elegir bulbos sanos

Para disfrutar de las bulbosas más bellas, el primer paso es elegir bulbos sanos y firmes, que no presenten manchas ni síntomas de enfermedades. Al tocarlos deben ser duros y compactos. Desde finales del invierno se encuentran ya en los centros de jardinería; conviene no demorarse para poder elegir los mejores.

 

Muchas bulbosas de verano pueden comenzar a plantarse a partir de febrero; sin embargo, las heladas tardías y las temperaturas aún frías de ese mes resultan letales para determinadas especies en algunas regiones. Es necesario tomar en cuenta las indicaciones al respecto que aparecen en el envase, al igual que las recomendaciones de profundidad (por lo general dos veces el tamaño del bulbo) y la distancia o marco de plantación. Un bulbo plantado a mayor profundidad de la necesaria o en un terreno duro o arcilloso tardará más en emitir las hojas.

 

En general, las bulbosas de verano no son muy exigentes con el terreno, siempre que tenga un buen drenaje. Son muy propensas a los hongos de pudrición, por eso es vital evitar siempre el estancamiento del agua. El riego debe ser moderado. Cada tres semanas hay que aportarles un fertilizante rico en potasio y bajo en nitrógeno.

 

Además, conviene eliminar las flores conforme se marchitan para conseguir que la floración se alargue hasta el otoño.

 

Las variedades más altas de las dalias, las cañas de las Indias y las azucenas, que alcanzan una altura considerable, necesitan tutores, que evitarán que se quiebren cuando soplen rachas fuertes de viento.

 

Las hojas de las bulbosas y el propio bulbo resultan un manjar para caracoles y babosas, que los mordisquean provocándoles no solo daños estéticos, sino que también impiden su correcto crecimiento. Para protegerlas hay que esparcir antilimacos entre las plantas.

 

Después de la floración

En las zonas más cálidas los bulbos se pueden dejar enterrados hasta el año siguiente. En este caso, una vez terminada la floración y solo cuando las hojas se hayan secado también, se cortan al ras los tallos y se deja el bulbo en la tierra.

 

En otras zonas es preferible extraerlos: después de cortar las hojas y flores una vez marchitas, se debe sacar el bulbo de la tierra y dejarlo una o dos semanas en un lugar seco y fresco. Cuando el bulbo está completamente seco se rocía con un fungicida y se guarda en una caja de cartón o en sacos de papel que se llevan a un lugar sin humedad. En el caso de los bulbos que crecen en macetas, se pueden conservar allí mismo, pero colocando el tiesto en casa, en una habitación oscura y manteniendo el sustrato seco.

 

CÓMO PLANTAR LOS BULBOS DE VERANO

• Buscar el lugar adecuado. Aunque la mayoría de las bulbosas de verano necesitan sol, algunas prefieren un emplazamiento en semisombra.

• El suelo debe ser fértil, rico en humus y con buen drenaje.

• Preparar el suelo removiendo la tierra y agregando compost o turba, de forma que quede suelta y esponjosa. Si es necesario, colocar en el fondo un poco de arena de río o gravilla para mejorar el drenaje.

• Contemplar la distancia correcta entre bulbos, según el tamaño que alcanzará la planta. Por ejemplo, los de las cañas de las Indias y amarilis se deben poner a 20- 30 centímetros de distancia y los de las dalias a 50 centímetros; en cambio, los de muguet, a unos 5 centímetros.

• Plantar el bulbo. Cavar un pequeño agujero y poner el bulbo con el punto de crecimiento hacia arriba, justo debajo de la superficie, a unos 3-5 centímetros de profundidad. Los bulbos de gran tamaño, como los de las cañas de las Indias, se deben enterrar a mayor profundidad: unos 20 centímetros.

• Cubrir con la tierra extraída y añadir abono en la superficie. Regar a continuación copiosamente, pero sin encharcar.

 

MESES DE PLANTACIÓN Y FLORACIÓN

• Agapanto (A. umbellatus)

Plantación: Marzo-Mayo. Floración: Junio-Septiembre. 

• Amarilis (Hippeastrum spp.)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Julio-Agosto. 

• Alstroemeria (Alstroemeria spp.)

Plantación: Marzo-Mayo. Floración: Mayo-Agosto. 

• Azucena (Lilium)
Plantación: Febrero-Abril. Floración: Junio-Agosto. 

• Begonia tuberosa (B. tuberosa)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Julio-Octubre. 

• Cala (Zantedeschia aethiopica)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Junio-Octubre. 

• Caña de las Indias (Canna indica)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Julio-Octubre. 

• Dalia (Dahlia pinnata)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Julio-Octubre. 

• Dondiego de noche (Mirabilis jalapa)

Plantación: Abril-Mayo. Floración: Junio-Julio.

• Gloxinia (Sinningia speciosa)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Julio-Septiembre. 

• Gladiolo (Gladiolus spp.)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Julio-Septiembre.

• Hemerocallis (Hemerocallis spp.)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Mayo-Octubre. 

• Montbretia (Crocosmia)
Plantación: Febrero-Abril. Floración: Julio-Agosto. 

• Muguet (Convallaria majalis)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Mayo-Julio. 

• Nardo (Polianthes tuberosa)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Julio-Octubre. 

• Sparaxis (Sparaxis)

Plantación: Febrero-Abril. Floración: Mayo-Agosto.


Información relacionada:

Bulbos de primavera, ¡es hora de plantarlos!, Verde es Vida nº50, página 28 (ver)

Schloss Mainau: el festival de todas las dalias, Verde es Vida nº67, página 44 (hemeroteca online)

Las dalias destacan por sus colores vivos: anaranjado, rojo, amarillo, aunque las hay también en tonos púrpuras y blancas, e incluso en preciosas combinaciones bitono. Copyright: Mille d’Orazio. En las fotos de abajo, otras bulbosas de verano.

Bulbosas para la Cornisa Cantábrica

Bulbosas para la Cornisa Cantábrica

Cala, agapanto, muguet, crocosmia, crinum, flox, begonia tuberosa, lupino, hemerocallis…
Cala (Zantedeschia aethiopica): Sus elegantes espatas en forma de embudo en blanco, crema, rosado (en la foto) e incluso morado, con un espádice central amarillo, crecen sobre un largo pedúnculo entre lustrosas hojas verdes. Conocida también como lirio de agua, ya que es una planta semiacuática, se trata de una vivaz muy versátil que solo exige temperaturas suaves. Eliminando las flores conforme se marchitan, la floración se alarga hasta el final del verano. Prefiere una posición de semisombra, idealmente junto a un estanque o un regato.
Foto: Lindsay Schoenfeld

Bulbosas para Andalucía

Bulbosas para Andalucía

Amarillis, alstroemeria, nardo, sparaxis, acidantera, gloxinia, caña de las Indias...
Amarilis (Hippeastrum spp.): Sus espectaculares flores en forma de trompeta, generalmente rojas, rojas con bandas blancas o rosadas, aparecen antes que sus hojas acintadas. Son perfectas para cultivar en maceta, aunque también crecen bien en el jardín, siempre que estén en un rincón cálido y preferiblemente en semisombra. Los bulbos (en la foto) no se deben enterrar del todo. Necesitan riego entre dos y tres veces por semana en pleno verano. En Navidad es habitual encontrar en los centros de jardinería bulbos de amarilis forzados, es decir, sometidos a determinadas condiciones de frío que provocan una floración precoz.
Foto: Mille d’Orazio

Bulbosas para el Mediterráneo

Bulbosas para el Mediterráneo

Caña de las Indias, dondiego de noche, dalias, Achillea millefolium, Gysophila...
Caña de las Indias (Canna indica): Su altura, de metro y medio o más, la hace apta solo para jardines grandes. Sus hojas lanceoladas o acorazonadas son casi tan atractivas como las flores; en algunas variedades presentan incluso nervaduras de color púrpura. Las flores surgen en el extremo de largos tallos y se tiñen de brillantes colores: rojo, naranja, amarillo; las hay incluso bicolores y punteadas. Necesita sol, un suelo rico y estar protegida del viento. No exige grandes cuidados, pero si aprieta el calor no se puede descuidar el riego.
Foto: María Losseau

Bulbosas para la zona Centro

Bulbosas para la zona Centro

Dalia, azucena, gladiolo, begonia tuberosa, tigridia, incarvillea, iris germánica...
Dalia (Dahlia): Esta tuberosa presenta un gran número de variedades: existen dalias gigantes, grandes, medianas, pequeñas y miniaturas; en cuanto al tipo de flor, las hay sencillas, de anémona, de peonía, de globo, pompón, bola, cactus o semicactus. Ofrece variedades para arriate alto, mediano, pequeño, bancal y liliputiense. Pero todas destacan por sus colores vivos: amarillo, rojo, anaranjado, aunque las hay también en tonos púrpuras y blancas, e incluso bitonos. Se deben plantar en un lugar bien iluminado y protegido del viento. Para obtener flores más grandes hay que pinzar las yemas florales laterales en cuanto aparecen.
Foto: Mille d’Orazio

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verdeesvida nº 57