Perro salchicha: cazador de cariño

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Perro salchicha: cazador de cariño

Tan sociable, familiar y divertido como tenaz, enérgico y valiente por su estirpe cazadora. El gracioso teckel, dachshund o perro salchicha es una raza polivalente para piso urbano o campo, y fácil de criar.

Transmite simpatía a primera vista por sus andares de patas cortas, sobre las que sin embargo mantiene un porte digno, la fina cabeza elevada y la mirada curiosa, astuta. El teckel es un perro todo en uno. Mantiene las características físicas y el carácter propios de su instinto cazador, pero también ha interiorizado la convivencia como perfecto animal de compañía.

 

El salchicha es un perro listo y fiel a sí mismo, con estirpe e instintos cazadores, pero también un perfecto animal de compañía si desde pequeño se le inculca disciplina.
Perro listo y fiel a sí mismo, pues, que no deja de ser can de campo aunque su vida sea urbanita, incluso faldera. El teckel es perro de caza desde el siglo XIII, nada menos, cuando los alemanes desarrollaron su morfología de patas extremadamente cortas a partir de una mutación genética de los sabuesos conocida como bassetismo. La intención era clara: que pudiese cazar a las presas dentro de sus propias madrigueras. Su nombre germánico, dachshund, significa literalmente perro tejón.

 

Pelo corto, pelo largo y pelo duro

Su perfil físico poco ha cambiado desde que se definieron los estándares en 1888 y hoy se reconocen tres variedades: pelo corto, pelo duro y pelo largo, que le confieren aspectos muy diferentes sin que deje de ser claramente un teckel. Se subdividen, a su vez, en tres tamaños: estándar, con más de 30 centímetros de perímetro torácico; miniatura, entre 30 y 35 centímetros, y toy o kanischen, con menos de 30 centímetros, desarrollados en su día por los criadores para que pudiesen entrar en huras cada vez más estrechas.

 

La estructura de su pelo, con una capa base muy compacta en los tres casos, también procede de su uso cazador, como escudo de la piel cuando se deslizan entre zarzas. Tantos siglos de profesión rastreadora han formado un can fuerte, con musculación muy compacta y carácter inquieto, vivaz, de fuertes instintos jerárquicos.

 

Sin embargo, su nobleza lo ha hecho adaptarse con la misma facilidad a la vida en familia, donde muestra una personalidad equilibrada siempre que se lo eduque correctamente. Es un perro fiel, amistoso, en ocasiones payaso, que empatiza con otras mascotas y todos los miembros de la familia, especialmente los niños (aunque hay que prestar atención si son demasiado pequeños y le molestan).

 

Su estirpe cazadora le lega una valentía inaudita para su pequeño tamaño, del que parece no ser consciente, y puede mostrarse agresivo para proteger la manada. De hecho, en el monte es capaz de encararse con jabalíes y piezas de caza mayor.

 

En la crianza, disciplina

Pero en ese instinto cazador radican también las precauciones de crianza. Es un perro que necesita una idea clara de las relaciones jerárquicas en el hogar y debe someterse a una disciplina firme de hábitos. Si recibe informaciones que cortocircuitan porque unos miembros de la familia son permisivos y otros no, el teckel se confunde y puede convertirse en un perro testarudo o excesivamente travieso. Por el contrario, con la correcta guía durante la etapa de socialización, entre las tres semanas y los tres meses, será un amigo divertido y manejable.

 

Es una raza saludable, pero con un cuerpo desproporcionado entre el tamaño de las patas y la longitud de la columna. Precisa paseos frecuentes y cortos combinados con otros más largos para fortalecer los músculos dorsales y evitar lesiones en la espina.

 

Una alimentación balanceada es clave para impedir el sobrepeso: las hernias discales pueden castigar esa dejadez. Entre 520 y 700 calorías, según el tamaño, es la dosis.

 

También es importante evitar saltos desde demasiada altura o bajar escaleras con peldaños muy pronunciados.

 

Con estas pocas precauciones de mantenimiento y educación, el teckel es una garantía de buena compañía.


El teckel de pelo corto (arriba) y de pelo duro (abajo) son, junto al de pelo largo, los tres tipos de perro salchicha que existen. El pelaje, de capa base muy compacta, les protege cuando se deslizan entre las zarzas. Copyright: Juana Fernández

Salchichas en el papel couché

Salchichas en el papel couché

Los perros salchicha están de moda. En Alemania les profesan devoción y existen poblaciones con más dachshunds registrados que habitantes. El arraigo en Inglaterra también es fuerte, especialmente desde que la reina Victoria se aficionase a su simpatía canina. Según sus criadores, el carácter polivalente de perro de compañía hogareño pero no faldero, que conserva la vivacidad de un gran cazador en su pequeño tamaño, es la clave de su popularidad también entre famosos. Últimamente ha compartido protagonismo en la prensa del corazón junto con sus dueños: Carolina de Mónaco, por ejemplo, y aquí en España Laura Vecino, esposa del duque de Feria.

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verdeesvida nº 64