El ecosistema de un estanque

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El ecosistema de un estanque

Un estanque, por pequeño que sea, es un mundo acuático rebosante de vida materializada en las formas más diversas que se pueda imaginar. Extraños insectos, anfibios de complejos ciclos vitales, minúsculos microorganismos planctónicos son algunos de sus habitantes.

Además de aportar frescor y armonía al jardín, un estanque puede contribuir de forma significativa a la biodiversidad, siempre que permitas que se establezca la comunidad natural propia de estos hábitats. De paso contarás con ayuda en el control biológico de muchos de los organismos menos deseados en el jardín: numerosos invertebrados acuáticos depredan eficazmente sobre las larvas de mosquitos, por ejemplo, mientras que las libélulas y golondrinas, entre otros, les dan caza en su fase adulta... 

 

Desde el punto de vista didáctico, un estanque natural ofrece la ocasión de disfrutar observando con los hijos el asombroso equilibrio ecológico que se desarrolla en ellos.
Desde el punto de vista didáctico, tendrás la ocasión de disfrutar observando con tus hijos el asombroso equilibrio ecológico que se desarrolla en estos ambientes.

 

Para que este singular ecosistema se sostenga en el tiempo debes tomar algunas precauciones: emplea con cautela los fitosanitarios, ya que sus habitantes son sensibles a ellos, y ten en cuenta que los peces y las tortugas acuáticas que suelen añadirse al estanque como adorno son tan voraces que pueden acabar con toda forma de vida.

 

LOS CURIOSOS INQUILINOS DEL ESTANQUE NATURAL

• Anfibios

Ranas, sapos y esos bellos dragones en miniatura que son los tritones requieren del medio acuático para reproducirse y completar su desarrollo larvario, de modo que si el estanque presenta las condiciones adecuadas —ausencia de sustancias químicas, depredadores alóctonos (es decir, no autóctonos), vegetación, etcétera— acudirán a él. Su presencia se traducirá en sonoros cantos, puestas de huevos, el nadar tranquilo de los renacuajos y su metamorfosis… Además, el jardín se beneficiará de la labor que ejercen los adultos en el control de invertebrados como gusanos, caracoles y babosas.

 

• Caballitos del diablo y libélulas

Las larvas de estos preciosos insectos alados se desarrollan en el fondo del estanque, donde habitan y se alimentan de otros invertebrados hasta que salen del agua y, posados sobre vegetación emergente, completan su metamorfosis. En ese momento, dejan atrás una muda o exuvia, para lanzarse al aire y ofrecer el espectáculo de sus coloridos vuelos.

 

• Zapateros (Gerris lacustris)

Sus largas patas cubiertas de pelillos hidrófobos permiten a estos simpáticos insectos mantenerse sobre la superficie del estanque y desplazarse con gran agilidad para dar caza a los pequeños invertebrados que caen al agua.

 

• Pulgas de agua (Daphnia sp.)

Son unos pequeños crustáceos filtradores que se alimentan de plancton y constituyen a su vez el alimento de muchos otros organismos del estanque. Con la ayuda de una lupa se pueden observar las dos grandes antenas gracias a las cuales nadan como a saltitos, sus grandes ojos y hasta los latidos del corazón.

 

• Canutillos

Son larvas de frigáneas, que construyen unas características cápsulas alargadas para proteger su abdomen, uniendo mediante un hilo de seda diversos materiales (grava, madera, etcétera) que encuentran en el fondo del estanque.

 

• Caracoles acuáticos (Limnaea sp.)

Sus huevos llegan en las patas de las aves que se acercan a beber. Ramoneando consumen gran cantidad de algas y demás vegetación, lo que los convierte en unos valiosos limpiadores del estanque.

 

• Ditiscos o escarabajos buceadores

Son grandes depredadores. Entre sus presas se encuentran desde gusanillos hasta renacuajos. Bucean gracias a una reserva de aire bajo sus élitros (su par de alas duras), por lo que deben asomarse a la superficie cada cierto tiempo.

 

• Chinches de agua

Entre ellas destacan el nadador de espalda (Notonecta sp.) y el escorpión de agua (Nepa cinerea), cuyo nombre alude al gran aguijón que tiene en el extremo del abdomen y que no es más que un tubo respiratorio.

 

• Otros animales

A esta fantástica cohorte de seres que colonizan los estanques se suman otros visitantes que se acercan a ellos en busca de agua y alimento: inofensivas culebras de agua (Natrix maura), que depredan sobre renacuajos e invertebrados, aseados pájaros que elegirán zonas someras para bañarse, erizos y murciélagos.


Los estanques naturales dan pie a una rica biodiversidad, formada por numerosas clases de insectos, anfibios, pequeños reptiles y minúsculos microorganismos. Además, contribuyen al control biológico de las plagas. Foto: M. d’Orazio.

Sapo partero

Sapo partero

El Alytes obstetricans, o sapo partero, en su fase adulta. Foto: Laurent Lebois

Renacuajo

Renacuajo

Un renacuajo de sapo partero (Alytes obstetricans). Foto: Bernard Dupont

Tritón jaspeado

Tritón jaspeado

El Triturus marmoratus, o tritón jaspeado, parece un pequeño dragón en miniatura. Foto: AmphibGuy

Libélula escarlata

Libélula escarlata

Las libélulas y caballitos del diablo se cuentan entre los más llamativos habitante del estanque. En la foto una Crocothemis erythraea. Foto: Paulo Guerra

Zapatero

Zapatero

Los zapateros (Gerris lacustris) se deslizan a gran velocidad sobre el agua. Foto: Darius Bauyzis.

Pulga de agua

Pulga de agua

La Daphnia magna, o pulga de agua, es un pequeño crustáceo que se alimenta de plancton. Foto: NTNU

Canutillo

Canutillo

Las larvas de las frigáneas construyen vainas protectoras con grava y materiales del fondo del estanque. Foto: Eugene Beckes

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verdeesvida nº 76