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Flor: febrero-junio

Hoja perenne

Temperatura media y alta

Pleno sol o sombra parcial

Sustrato neutro y bien drenado

Riego regular o escaso

UNA TROTAMUNDOS FELIZ

Entre las 14 especies del género Hardenbergia, las más cultivadas son la Hardenbergia comptoniana, especialmente resistente a la sequía, y sobre todo la Hardenbergia violacea, llamada happy wanderer, trotamundo feliz, en Australia.
Existen variedades de delicadas flores blancas: ‘Alba’; blancas con un leve matiz rosado: ‘Free-n-Easy’; rosadas: ‘Pink Fizz’, ‘Strawberry Shake’ y ‘Rosea’ (también se puede cultivar en el interior); malvas: ‘Blushing Princess’, de porte arbustivo; azuladas: ‘Bushy Blue’, también arbustiva; púrpuras: ‘Purple Falls’ y ‘Mini Haha’ (compacta y arbustiva); bitonos: ‘Happy Duo’...
El género debe su nombre a Franziska, condesa von Hardenberg, hermana del barón Carl von Hügel, diplomático austrohúngaro, viajero y coleccionista botánico del siglo XIX.

Reportaje completo

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verdeesvida nº 68

ARBUSTOS Y TREPADORAS

Hardenbergia violacea y Hardenbergia comptoniana

Hardenbergia

Descripción

Estas trepadoras australianas empiezan a florecer en febrero y no cesan hasta el final de la primavera. Son perfectas para la zona mediterránea, ya que sufren cuando las temperaturas bajan de -5° (USDA 9-11). Pertenecen a la familia de las Fabáceas, por ello sus pequeñas flores de tonos violáceos se parecen a las de las judías, guisantes y glicinias. De crecimiento vigoroso y rápido, son ideales para cultivar junto a una espaldera, valla o pérgola, a las que se enredarán gracias a sus tallos volubles; pueden superar los tres metros de altura. También suelen cultivarse como arbustos. Mantienen el follaje todo el año.

 

Hojas

Las hojas son coriáceas y miden unos 10-12 centímetros de largo. Son de color verde medio, sobre el que destacan las líneas claras de las nervaduras.

 

Flores

En pleno invierno, la hardenbergia empieza a emitir abundantemente sus diminutas flores en forma de mariposa, agrupadas en densos racimos axilares con pedúnculos rojizos. Son en general de color violeta (Hardenbergia violacea) o morado claro (Hardenbergia comptoniana), pero los numerosos cultivares multiplican las tonalidades (ver texto de la izquierda, abajo). Las flores dan paso a pequeñas vainas.

 

Cultivo

Necesitan mucha luz para florecer abundantemente; según la fuerza del sol en la zona deberán situarse en sombra ligera o a resguardo de los rayos más potentes. Deben ser protegidas de las heladas fuertes, especialmente las tardías, y del viento. Prefieren un sustrato neutro o ligeramente ácido, fértil y con buen drenaje.

 

Cuidados

Agradecerán los riegos regulares y profundos; en el caso de la Hardenbergia comptoniana, una vez establecida, solo cuando la tierra se vea seca. La floración resultará más abundante si el suelo se enriquece con abono orgánico en enero. Son plantas de bajo mantenimiento, aunque pueden atacarlas la cochinilla, los trips y la araña roja. Una poda fuerte tras la floración permitirá controlar su expansión. Algunas partes son tóxicas si se ingieren.

 

Usos

Las hardenbergias viven perfectamente en maceta en una terraza o porche abierto. Se usan también como rastreras.   

 

Foto: Louisa Billeter