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Flor: verano y otoño

Hoja perenne o semiperenne

Temperatura media y alta

Pleno sol

Suelo rico y bien drenado

Riego moderado

DESDE CHINA Y MÉXICO PARA EL MUNDO

El nombre genérico de las abelias procede de su descubridor, el británico Clarke Abel, que trabajaba como médico en la China de principios del siglo XIX, razón por la cual se denominó chinensis a esa especie. Es en el gigante asiático donde se da la mayor variedad de abelias.
Actualmente existen 22 especies distribuidas por Asia central, Afganistán y desde el Himalaya hasta el este del continente.
En México se descubrieron dos clases más, una de ellas la Abelia floribunda, que se introdujo en Europa en 1841.

Reportaje completo

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verdeesvida nº 51

ARBUSTOS Y TREPADORAS

Abelia floribunda

Abelia

Descripción

La abelia es un arbusto de hasta tres metros de altura, de un follaje muy atractivo y multitud de pequeñas flores que perduran un tiempo considerable, a lo largo del verano y el otoño. Es perenne salvo en las zonas frías, donde puede perder las hojas. Sus ramas arqueadas y extendidas pueden alcanzar una longitud de entre 1,5 y 1,8 metros. Suele usarse como seto o para formar grupos tupidos de arbustos.

 

Hojas

Las hojas son muy características, de tamaño pequeño, agudas, con forma ovalada y ligeramente dentadas. El color es verde oscuro brillante en el haz y más pálido en el envés.

 

Flores

Campaniformes, blanco rosadas y levemente olorosas. Nacen solitarias o agrupadas en el extremo de las ramas. Los brotes son rojizos y el peso de los ramilletes hace que cuelguen levemente. Sus cálices coloreados suelen persistir en el fruto, lo que le da a la planta un aspecto peculiar. La floración comienza en junio.

 

Cultivo

Necesitan bastante sol y las corrientes de aire, sobre todo si es frío, no le sientan bien. El sustrato ha de ser rico, no calizo y estar bien drenado. Conviene podar los tallos viejos después de la floración y las ramas que emergen a ras de suelo.

 

Cuidados

Agradece el riego y la nutrición con fertilizantes a partir de la primavera. Se multiplica por esquejes entre julio y agosto, por eso los tallos enraizados deben pasar el primer invierno en lugares frescos y a cubierto.

 

De interés

Su capacidad para adaptarse a tierras de consistencia media o ligeramente arenosa le permite agarrarse a suelos poco profundos.

 

Foto: María Losseau