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Flor: abril-septiembre

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Temperatura media o alta

Pleno sol

Cualquiera, incluso calizo y salino

Riego moderado

OTROS PALOS VERDES AMERICANOS

Dentro de las parkinsonias nativas de América, el espino de Jerusalén o palo verde mexicano tiene varios parientes que le disputan un lugar entre los más bonitos: la Parkinsonia praecox, o palo brea, que produce flores cuyo pétalo superior tiene menos pecas rojas y más pequeñas que la P. aculeata y no vira al rojo; la Parkinsonia florida, o palo verdeazul, de follaje azulado y flores totalmente amarillas, y la Parkinsonia microphylla, el palo verde amarillo, que se caracteriza por sus foliolos todavía más pequeños y sus flores amarillas con el pétalo superior blanco. Las dos últimas son originarias del desierto de Sonora, en Arizona, donde el palo verde, así dicho de forma genérica, es desde 1954 el árbol oficial del estado.

Reportaje completo

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página 38

verdeesvida nº 82

ÁRBOLES Y PALMERAS

Parkinsonia aculeata

Espino de Jerusalén, Palo verde, Genista espinosa

Descripción

Espino de Jerusalén, genista espinosa y palo verde son algunos de los nombres comunes por los que se conoce a la Parkinsonia aculeata, una especie nativa de las zonas áridas y semiáridas de América Central y del Sur que ha encontrado un hábitat propicio en las regiones ribereñas del Mediterráneo. Resiste la sequía y las altas temperaturas y tolera relativamente el frío (hasta -10º, zonas 8-11). Se trata de un pequeño árbol de unos tres a ocho metros de altura, de tronco tortuoso, ramificación desde abajo y una copa ligera formada por ramillas de color verde y largas hojas pinnadas que le dan un aspecto llorón. Desde mediados de la primavera a finales del verano emite abundantes flores amarillas olorosas y nectaríferas. Puede crecer de forma rápida o moderada.

 

Tronco, estructura y follaje

Si la corteza del tronco y las ramas más viejas es parduzca y agrietada, la de las ramas jóvenes y flexibles es lisa y de color verde vivo, con tres espinas en los nudos. La ramificación es abierta, lo que le proporciona una silueta en forma de parasol. A su aspecto llorón contribuyen sus hojas compuestas de 15 a 40 centímetros, dotadas de un fino pecíolo guarnecido de pequeños foliolos oblongos de color verde claro con matices azulados, que se distribuyen de a pares dejando bastante distancia entre sí. Según la sequía o el frío puede conservar o perder las hojas, aunque siempre luce verde ya que el pecíolo de los foliolos (raquis secundario) suele persistir.

 

Flores y frutos

Las flores miden unos dos centímetros y están formadas por cinco pétalos redondeados amarillos; el superior luce pecas rojizas en la base y se vuelve rojo (fíjate en la foto). Surgen agrupadas en racimos colgantes de 10 a 20 centímetros de largo. Son melíferas y atraen a los polinizadores. Como leguminosa que es, el fruto es una vaina, en su caso cilíndrica.

 

Cultivo y cuidados

Su situación ideal es a pleno sol, lo que asegura una copiosa floración. Se adapta a todo tipo de suelos, siempre que drenen bien sobre todo en invierno. No requiere mantenimiento y se puede podar para evitar que se enmarañen las ramas. Se ha de tener precaución con sus agudas espinas. Conviene plantarla en otoño.

 

Usos

Lo ideal es utilizarla como ejemplar aislado, con mucho espacio alrededor para que luzca. También en setos libres defensivos. 

 

Foto: Wendy Cutler